Caminamos hasta el extremo más alejado del elevador y al fondo se ven unas enormes puertas de madera fina, no sé exactamente cual, no sé si es caoba o roble, pero lucen extremadamente lujosas y caras con un diseño muy bonito, a diferencia de todo el piso, no se puede ver nada hacia adentro de esta oficina, al costado derecho, a la altura de mis ojos hay una placa que dice ’Bennett Jones CEO’, daaaaamn, aquí estamos.
¿Para qué me querrá?
¿De verdad lo hice enojar porque lo hice llegar tarde?
¿Es un bye bye en mi primer día aquí?
¡No!
Ay Dios mío, no por favor, misericordia, que no me despidan.
¿Eso tengo que decirle incluso de rodillas si es necesario?
No, no no no, qué dices mujer, yo no ruego, nunca, a nadie, así sea el dueño de la empresa en la que soñé trabajar desde que supe que estudiaría la Licenciatura en Químico Farmacéutico Biólogo, que así sea, dignidad por sobre todo.
Madre santa, me persigno mentalmente, que sea lo mejor y que pase lo que tenga que pasar.
Richard se detiene, ve su reloj, espera un momento, volteo a ver el mío y es la 1:44 pm, se queda ahí sin moverse y cuando mi reloj cambia a la 1:45 pm, Richard golpea tres veces en la puerta.
La voz ronca, varonil y sexy del Señor Arrogante se escucha.
- Adelante.
Richard abre la puerta, entra a la oficina, detiene la puerta para mí y justo cuando entro detrás de él, dice:
- Señor, aquí estamos, ¿en qué lo puedo ayudar?
- Es todo Richard gracias.
Richard hace una cara de confusión, sacude por un milisegundo la cabeza en señal de estar completamente perdido en la situación.
- Mmm, ¿desea que nos retiremos Señor?
- No Richard, sólo tú puedes retirarte. Por favor cierra la puerta al salir.
F uck, ¿y ahora qué?, ¿acaso va a matarme?
Inmediatamente Richard me rodea y sale de la enorme y lujosa oficina, sin decir una palabra más, como le dijeron, cierra la puerta detrás de él.
Él, sentado en su enorme y lujoso escritorio no ha levantado la mirada de la carpeta que tiene en las manos con unos papeles que lee y revisa con atención.
La oficina es grande, muy grande, no es una oficina cualquiera, es “La Señora Oficina”, tiene una enorme pared de cristal que permite observar Central Park en todo su esplendor.
A un costado está su escritorio, junto a mí hay una sala 3-2-1 con una mesa de centro y dos mesitas laterales.
Ahí estoy, de pie junto a la puerta, muda, sin poder pestañear, apenas puedo respirar, siento que el aire es tan denso aquí que no puedo ni respirar bien, aún así noto como su aroma llena toda la habitación y de pronto me siento desvanecer, parpadeo.
Siento una mano, que fuertemente me toma del brazo, abro los ojos y veo al Señor Arrogante sobre mí, con un mechón de su sedoso y brillante cabello n egro, cayéndole sobre su frente, sus hermosos ojos azules me ven con asombro, sus hermosas y enormes pestañas se abanican conforme parpadea, sus cejas, bien definidas y pobladas, su piel blanca y lisa, sin poros o imperfecciones visibles, sus labios rosados, humectados y completamente besables.
Todo él en su total y completo esplendor está peligrosamente cerca de mí, siento su respiración sobre mi piel.
Un momento, espera, ¿qué?, ¿por qué estoy en el piso?
- ¿Qué pasó?
- Te desmayaste Layla, apenas logré alcanzarte para que no te golpearas la cabeza. ¿Cómo te sientes?, ¿crees poderte levantar?
Rayos, ¿me desmayé?, ¿qué es lo que me pasa?
- Sí, claro.
Se endereza, me toma con ambos brazos y me levanta del piso como si fuera ligera como una pluma.
- Ven, siéntate aquí.
Me lleva abrazada hasta el sofá, me ayuda a sentarme y él se apresura a tomar de la credenza que está detrás de nosotros un vaso y sirve agua.
Regresa con el vaso en la mano, se sienta junto a mí y me dice:
- Toma Layla, toma algo de agua.
Me toco la frente debido a una punzada aguda que siento.
Tomo el vaso de su mano y le doy un buen trago al agua.
Se lo entrego y él lo pone sobre la mesa de centro.
- ¿Estás bien?, ¿qué te pasó?
- Mmmm, creo que estoy bien, no me duele nada, sólo siento un dolor de cabeza intenso
- ¿Te desmayas seguido?
- Noooo, nunca me había desmayado
- ¿Qué pasó?, ¿qué sentiste?
- No sé, un segundo estaba parada, me sentí asfixiada, tu aroma me invadió y recuerdo que sentía que no podía respirar, y de pronto abro los ojos y te veo sobre mi cara
- ¿Te mareaste por mi loción?
- No creo, ya que en la puerta giratoria no sentí nada
- Ya veo, ¿desayunaste?
¡Bingoooo! por estar apurada en la mañana, no desayuné nada ni me traje nada, ni siquiera una fruta.
- Ups, ¿será por eso?
- ¿Qué?, ¿qué dices?, ¿no desayunaste?
- Estaba en un apuro en la mañana, la nueva blusa que me iba a poner hoy, accidentalmente la quemé con la plancha y todo se volvió una locura, olvidé tomar una fruta para llevar
- De verdad que eres una-
- ¿Una qué?
- Una mujer, gosh, infuriating! (exasperante)
- Don´t you dare judge me mister! (¡No se atreva a juzgarme, Señor!)
- ¿Bilingüe?, ya veo
- Ajá y ¿por qué soy, según tú, exasperante?
- ¿Cómo puedes salir de tu casa sin desayunar?, son las dos de la tarde, ¿trajiste comida?
- Obvio no, no te acabo de decir que no alcancé ni a desayunar y olvidé tomar algo, una barra o una fruta
- ¿Puedes caminar?
- Sí, ¿por?
- Vamos a comer, levántate.