El dolor era tan intenso que sentía que me arrancaba mi alma del cuerpo mismo, sabía que me había hecho quemaduras de gravedad, a diferencia del fuego común, el de dragón solía producir heridas mas severas y tardar aun mas en curarse. Tomando en cuenta las heridas que recibí durante el enfrentamiento por la espada enemiga y los golpes al caer por la ladera, entendía que mi condición no era para nada favorable. En medio de las sombras y la neblina de mi subconsciente, comencé a caminar, cansado, sin energía… pero conforme mas me alejaba del sitio de partida, comenzaba a sentirme mas tranquilo, relajado, como si podo a poco alguien comenzara a quitarme todo el peso que cargaba encima, como un murmullo a lo lejos pudiera brindarme una paz que hacia mucho que no sentía. Esto me causó una gra

