Las horas pasaron y la sensación de malestar fue solo en aumento, sentía que todo mi cuerpo me quemaba, el dolor se extendía a través de mis heridas recorriendo cada centímetro de mi cuerpo, la cabeza me daba vueltas, como si de pronto hubiese quedado atrapado en medio de un tornado. Me sentía muy débil, apenas y tenia conciencia de mi mismo, en ratos lograba percibir los ruidos de alrededor, mientras que en la mayor parte del tiempo simplemente me desvanecía en la oscuridad de un abismo. En medio de ese vaivén de conciencia, podía escuche la voz de Alíen llamándome desesperada, quería hablarle, quiera responderle y decirle que no se preocupara que todo estaría bien, pero no podía ni siquiera mover un dedo, como si de alguna manera mi alma se hubiese desprendido de mi cuerpo y no fuer mas

