Como bien lo pensé, en verdad me costó conciliar el sueño, la imagen y la sensación del beso en mis labios no me dejaban tranquilo, deseaba mas que nada irrumpir en su habitación y tenerla para mi solo toda la noche, pero después de ver la reacción que tuvo solo con el roce de nuestros labios, era mas que evidente que no estaba lista para avanzar mas en la relación, debía aprender a ser paciencia… aunque me resultara casi imposible. Después de algunas horas de estar dando vueltas en la cama, logre conciliar el sueño, solo para volvérmela a encontrar ahí, ronzando mis pensamientos una vez más. Junto con el amanecer mi día empezó, tenía que dejar listos todos los pendientes antes de partir esa noche, así que debía ponerme en marcha rápidamente y así lo hice. Fui a las bodegas de víveres a

