Nuevamente aquí.
Veía con atención la casa donde pasé la mayor parte de mi vida, dónde reí, donde lloré y sobre todo, fui feliz siendo Humana.
Tenía pequeños recuerdos de mi niñez, antes de que mis habilidades salieran a la Luz.
—¿Es hermosa cierto?
Sentí a Jos atrás de mi, sus brazos rodearon mi cintura en un abrazó protector.
—Lo es, sabes ahora me imagino en aquel patio, a una hermosa niña corriendo para que su madre no la alcancé —dice haciéndome reír.
—Casi cerca de la realidad —le digo tomando su mando llevándolo hacia adentro de la casa.
Todo estaba cubierto con sábanas blancas, había poco polvo y eso se debía a qué contraté a una persona para que cada cierto tiempo, viniera a limpiar la casa.
—Me costó demasiado volver a recuperarla, el gobierno la había vendido, obviamente les reclamé ya que la vendieron sin mi consentimiento, pero después de todo, volvio a su antigua dueña.
—Me sorprendé lo grande que es.
—Fue Herencia de mi bisabuelo, pero ven, vamos a la que era mi habitación, aunque supongo que ya la conoces.
—Tal vez.
Subimos las escaleras hasta llegar a la que era mi habitación, Jos Intentó abrir la puerta, pero no pudo hacerlo, reí y me aproximé a hacerlo yo, al instante la puerta se abrió y no te que todo seguía igual a como yo lo dejé.
—¿Cómo es que...?
—La Habitación está hechizada, solo yo puedo entrar, esto lo hice después que entraras a mi habitación, aunque también lo hice con el propósito de tener un lugar seguro para mis hermanas, sin embargo no lograron llegar ese día.
—Ahora entiendo ¿Como supiste que era yo?
—Casualmemte después de vernos fue que me sentí así, además sentí tu presencia, así como tus besos, aunque al principio creí que era un sueño, después que estuvimos juntos por primera vez, me di cuenta de todo.
— Realmente te amo tanto cariño.
Esas palabras me hicieron sonreír, amaba lo espontáneo que podía ser.
Vi a Jos sentarse en la cama mientras yo recorría toda la habitación.
—Tengo muchos recuerdos en este lugar.
—¿Te gustaría vivir aquí?
—Probablemente en el futuro, por ahora estoy muy bien en donde estamos.
—Sera como tú quieras cariño.
Ambos nos recostamos en la cama, varios recuerdos se hicieron presente, no podía vivir aquí, los recuerdos de mis padres me matarían por completo.
No se en qué momento me quedé dormida, pero una vez Jos me llamó, abrí los ojos desorientada y noté que ya estábamos en nuestra casa.
—Cariño, Mañana es tu cumpleaños ¿Quieres hacer algo? —Me preguntó y al instante negué.
—Solo cumplo 23 años, no es nada con los años que viviré.
—Aun así, tenemos que hacer algo.
Jos es tan terco que no dejará el tema en Paz y no dejará de insistir hasta que yo acceda.
(••••)
Después de comer, convencí a Jos para que me acompañará a ver a Lució.
—Cariño, tu padre me pondrá a trabajar y aún sigo en mis vacaciones.
—Solo iremos unos minutos Amor.
—Realmente espero y solo sean unos minutos.
Unos minutos después estábamos frente al gran palacio de mi padre adoptivo. Pero antes de que pudiera abrir las puertas, estás fueron abiertas por alguien que iba de salida y era el Hijo mayor de Lucio.
—Vanessa —dijo haciendo una corta reverencia hacia mi.
—Asmodeo —dice copiando su acción.
Con ese intercambio de palabras, cada uno siguió su camino.
—¿Aun sigue molestó contigo?
—No lo sé, pero es comprensible, sus hermanos se han encargado de llenarle la cabeza con ideas tontas y absurdas, ellos creen que quiero robarle el trono, pero a mi eso no me importa en lo absoluto, yo solo quiero tranquilidad, eso sin contar que también rechace su propuesta de matrimonio cuando era niña.
—¿Qué? Eso no lo sé, necesito saber en qué momento paso eso.
Me río al ver la expresión Celosa de mi novio, riéndome de él, me acercó a besarlo.
—Después hablamos de eso amor.
Llegamos a la oficina de Lucio, pero al entrar me lleve la sorpresa de ver a dos Ángeles mensajeros ahí.
Todo en mi se puso alerta para un posible ataqué y Jos está a igual que yo, listo para protegerme de cualquier cosa.
—Hija que bueno que has venido, he firmado un acuerdo con Dios, los ángeles dejarán de cazarte por 500 años, a cambio de que todos los Demonios destructivos dejen en paz a los humanos.
—De acuerdo, pero ¿Qué pasa si un lado rompe el acuerdo?
—Se desataría una guerra —Contesto un ángel que también estaba a la defensiva.
—Eso suena bien, espero y puedan cumplir el acuerdo.
—¿Un Demonio pone en duda la palabra de Dios? Le recuerdo que usted mató a dos Ángeles...
—¡Que estaban invadiendo mi territorio, Mi casa, con la única intención de matarme!
Todo quedó en silencio, nadie decía nada, por qué al más mínimo movimiento se desataría una pelea, donde los ángeles perderían.
—Vamanos —dijo el ángel mayor al que me estaba retando con la mirada.
Ambos caminaron rumbo a la salida, pero Jos interceptó al ángel peleonero.
—Sera mejor que elimines esos pensamientos sobre mi Novia, de lo contrario solo irá un ángel al Cielo.
Jos lo empujó fuera de la habitación y cerró la puerta azotandola.
—Bueno, la visita no resultó como esperaba.
(•••)
—Esos malditos demonios ¿Como se atreven a amenazarme?
—Callate, ocacionaste de que estuvieran apunto de matarte.
—No pueden, si me hubieran matado el acuerdo se rompe.
—No si tú los provocaste, escuchá muy bien, aún que no te gusta tendrás que controlarte, de lo contrario terminarás siendo expulsado, ese coraje y resentimiento no es adecuado para un Ángel.
—Pero...
—Sin peros, solo eres un mensajero, no eres un guerrero para enfrentarte al Rey del inframundo, ni a la Princesa, ni siquiera a su Novio, que como pudiste ver es un Líder, así que mantén tu boca cerra para la próxima, de lo contrario tu asesinato será catalogado como provocación.
(•••)
—No creerás realmente que ellos respetarán el tratado ¿Verdad?
—Lo se hija —dijo suspirando y dejándose caer en el sofá —Es por eso que Asmodeo y yo tenemos todo preparado, como sabes ellos volverán a intentar atacarte, por lo que solo tenemos que contar con pruebas al momento de asesinarlos y como yo soy el único que puede ir al Cielo...
—Pondras en duda la promesa de Dios.
—Asi es, querida hija.
—Probablemente busquen un al culpable, aunque pueden inculpar a un inocente y expulsarlo, por lo que sería un caído.
—Tambien hemos pensado en eso, aunque yo espero que ese Ángel se llene de mucho resentimiento para que llegue directo al infierno.
—O podemos hacer que llegué, de igual manera, siendo un Caído nos puede servir de mucho.
—Bueno, esperemos y los ángeles sean tan arrogantes como para dar el primer paso —Dijo y se puso de pié —Ahora mi querida Princesa ¿Te gustaría celebrar tu cumpleaños aquí? Bel está muy emocionado con la idea de armar una gran fiesta.
—Claro que me gustaría.
Después de que mi padre le hablara a Bel para que iniciará con la fiesta, Jos y yo subimos a mi habitación asignada, está habitación se había creado especialmente para mi desde que fui nombrada como Princesa, muy pocas veces la usaba, amenos que viniéramos por temporadas.
—Te dije que no solo serían unos minutos —Dijo Jos dejándose caer en mi cama.
—Lo se, aún así vamos a celebrar mi cumpleaños ¿No es eso lo que querías? —le preguntó riendo, mientras me acercó para sentarme a su lado.
—Si, pero yo tenía planeado que fuera una fiesta solo tú y yo en tu habitación, para que terminara en una larga sesión de sexo.
—¿Es mi cumpleaños o el tuyo?
—No importa, aún así yo ya gané en esta vida.
Dicho eso se levantó y se acercó a besarme como siempre lo ha hecho, puedo sentir el amor que me tiene, mas sin embargo puedo sentir su miedo, ese miedo que lo ha perseguido en cada vida.
Ambos tratamos de que todo a nuestro alrededor este en Paz, pero como a Dios no le gusta verme feliz, siempre envía algo para derrumbarme, pero en esta ocasión no será así, lucharé de ser necesario con todo lo poder, con tal de que Jos Jamás sea apartado de mi vida.
Aprovecaria está fiesta para buscar más secretos sobre Lilith, aún no tenía claro el porqué había escapado, todo era tan confuso, pero estába segura que había un traidor, uno que ha estado observando todos nuestros movimientos desde las sombras.
Por eso los Ángeles sabían mi verdadero Origen, aún así en esta ocasión será completamente diferente, en esta ocasión era más fuerte y no dejaría que nada afectará mi futuro y sobre todo, no dejaría que Jos saliera afectado.
Ahora que tenía todos mis recuerdos, se todas mis vidas pasadas, seria mas sencillo dar con el Traidor y por eso tendría que ocultarlo de Jos.
—Te Amor Mi Princesa.
—Yo también te amor Jos, más que a nada en el infierno.
Y podría jugar por el maldito infierno, que está estúpida Maldición se terminaría.