Capítulo 3

1786 Words
¿Cómo es que termine aceptando esto? Tal vez sea por qué Bel estaba muy emocionado con esta fiesta, conociéndolo bien se que por cualquier cosa hace una fiesta. —Pero que hermosa te vez Princesa. La voz de Jos me sacó de mis pensamientos, volteo a verlo y sonrió al verlo con su traje habitual de Líder. En esta ocasión decidí llevar un vestido rojo con n***o, al igual que toda la joyería y mi corona. —Es Hora. Tome la mano de Jos y dejé que me guiará hasta las escaleras, había varias personas que al momento de verme, hicieron una reverencia. Algo dentro de mi crecía cada vez que eso pasaba, me sentía tan poderosa, tan fuerte. Saludé a varias personas, hablé con tantos que la cabeza comenzaba a dolerme. Todos los hijos de Lucio hablaron conmigo, excepto Uno, su segundo Hijo Satn o mejor conocido en la Tierra como Satanás, parecía que era el único que me tenía rencor y yo no sabía la razón de eso. No sé en qué momento me separé de Jos, pero intentaba buscarlo pero había tantos demonios que se me hacía difícil. Después de varios minutos di con él, que por lo visto también estaba buscándome al mismo tiempo que intentaba salir de las garras de una estúpida demonio que cree tener lo necesario para atraer al Novio de una princesa. —¿Interrumpo? Mi voz hace que ella brinque en su lugar, da la vuelta para verme, su mirada cambia y me ve con desagrado. —No hay nada que interrumpir cariño, te estaba buscando. Le sonrió y tomo su mano para irnos a otro lugar ignorando completamente a la demonio. _—Maldita perra_ Sus palabras susurradas me hacen detenerme y escuchó a Jos maldecir, se volteo listo para irse contra ella pero lo detuve. —Yo me encargo. Todos estaban al pendiente de mi reacción, estaba segura que querían ver de que manera la castigaría. —¿Que fue lo que dijiste? —le pregunté lo más calmada posible, pero Jos no lo estaba. —Dije: Maldita Perra, ahora sí me escuchaste o quieres que te lo repita. Sus palabras me hicieron reír y lentamente me acerque a ella. —¿Acaso sabes a quien has insultado? —le preguntó Marck burlón. Ella miró a todos lados notando todas las miradas de los invitados y me volteo a ver sonriendo burlona. —¿Tendría que saberlo? Eso fue el detonante, mi mano fue a dar a su cuello apretándolo cada vez más. —Suéltame, no puedes hacerme nada, soy la pareja de el principe Asmodeo. —Y Yo Soy la Princesa Vanessa, me importa una mierda quien seas, me has insultado y ofendido y eso no lo perdonó, así que discúlpate ahora antes de que decida otro castigo peor para tí. —¡Arrodíllate! La voz de Asmodeo me hizo voltear a verlo. —¡Hazlo ahora sí no quieres que te mate! La solté y ella cayó al piso, haciendo lo que Asmodeo le dijo, no conforme Asmodeo la tomo de la nuca y la empujó más al piso, haciendo que su frente tocara el piso. —Yo no soy tan generoso como la princesa, vuelve a faltarle el respetó y te mataré, me importa una mierda quien seas, si ella te perdono la vida es por qué no quiere arruinar su fiesta de cumpleaños, pero haz otra cosa más y te mataré, recuerda tu lugar, No eres mi pareja, eres solo una criada que ocupó para coger. Dicho eso quito su peso de ella y la levantó poniéndola frente a mi. _Expulsala_ La voz de Asmodeo en mi mente me hizo maldecir, no podía hacer eso, el era el heredero, no yo. _Hazlo Vanessa o la mataré ahora_ Maldición, no tenía otra opción, todos estaban esperando un castigo digno de la princesa del Inframundo, puse mi cara mas fría y la mire con indiferencia. —Expulce, yo la princesa del Inframundo te expulsó de el infierno, irás a las profundidades del abismo donde vivirás de ahora en adelante y sufrirás una agonía deseando morir más sin embargo no recibirás tal recompensa. _Bien hecho_ Dos guardias entraron para llevarse a la Demonio, le hice una reverencia a el heredero y el también, ambos nos dimos vuelta para retomar nuestros caminos, tome la mano de Jos y el se acercó a besarme. —La hubiera matado si no me detenias. —Lo se, pero sabes que al ser propiedad de Asmodeo te hubieras metido en un problema. —Si lo sé, pero mejor olvidemos eso, sigamos disfrutando tu celebración. El tiempo pasaba de manera lenta, en la tierra parecía que todo se habia detenido, presiento que eso es obra de Mi Padre. Lo ví acercarse a mi, llamando la atención de todos al ver la caja de regaló. —Mi Querida Princesa, desde que te vi por primera vez supe que tú destino sería diferente al de cualquier humano, desde entonces supe que nos pertenecias y haría cualquier cosa por tí, incluso comenzar una revolución solo por tí, esto es la muestra de todo el amor que siento por tí. Me da la caja y con ayuda de Jos ví su contenido, eran dos conjuntos de bebés, algo desconcertada la saqué para verla mejor, las puertas fueron abiertas y entraron dos esclavas de Lucio con dos Bebés. Mi respiración se detuvo al notar quienes era. —No fue fácil, rompimos muchas reglas de Dios, Asmodeo y Yo, pero he traído a la vida a tus hermanas, aunque ahora son demonios. Mis ojos se llenan de lágrimas al ver a las gemelas siendo unas bebés nuevamente. Lucio cumplió su palabra, me las ha regresado, lo abrazo repitiendo una y otra vez cuan agradecida estoy, de reojo veo a Jos cargando a una de ella, suelto a Lucio y cargo a la otra bebé notando que es Lizbeth y Lizeth está con Jos. Parecían nuestras hijas, ese pensamiento vino por parte de Jos lo que me sorprendió, aunque tenía razón, muy probablemente me verán como su madre hasta que recuperen sus recuerdos. La fiesta llegó a su Fin, las Esclavas se llevaron a las niñas para seguir con su horario, mientras Jos y Yo íbamos con mi padre a su despacho, tenía que hablar muy seriamente con ellos, y con todos sus hijos. Satn llegó después de ser llamado por su padre. —Bien ya que estamos todos reunidos quiero aclarar todo de una buena vez. Suspiró mientras observo a todos, pero mi mirada va a dar a Asmodeo. —Se que la mayoría de ustedes me odia, no se la razón realmente pero me gustaría que me lo explicarán... —¿Realmente no lo sabes? No somos estúpidos, desde que mi padre te nombró como su protegida hiciste todo lo posible para llamar la atención y destacar, mírate ahora eres una princesa y no me sorprendería que después le quites el trono a Asmodeo. Las palabras de Belfegor me hacen enfadar. —¿Realmente crees eso? Pues si eres Estúpido al suponer antes de conocerme ¿Crees que yo quería esto? ¿Crees que yo quería ser un demonio? —¿Qué quieres decir? ¿Fuiste Obligada? —pregunto Bel desconcertado. —Yo siempre odie mi rareza, agradecida todo lo que Lucio me regalaba, me hice amiga de Lia y Marck sin esperar nada a cambio más sin embargo agradecía los poderes que ellos me otorgaron, yo no queria más, yo queria vivir mi vida normal pero nunca pude hacerlo, han intentado matarme muchas veces por una estupida maldición que no conozco, me convirtieron a la fuerza en un demonio de la Ira, estuve a punto de matar a mi familia ¿Realmente crees que yo quería eso? No, no lo hacía, mataron a mis padres enfrente de mis hermanas, los angeles estuvieron apunto de matarme en mi propia casa, mis hermanas fueron asesinadas cruelmente y si acepte el poder del demonio de la venganza fue por eso, por venganza, a mí no me importa el trono, lo único que quiero es tratar de vivir una vida en Paz ¿Crees que yo quería pasar por todo eso? Tuve que aprender a vivir con esto, por qué ya no podía hacer nada. Mi respiración era acelerada, la ira y frustración me estaban ahogando pero no podía dejar esto de lado. —Yo no quise ser princesa, ellos me nombraron así, no quiero el trono, no quiero un estúpido título, pero lo soy por qué Lucio me lo pidió y el ha hecho mucho por mi. Mi mirada se centra en Asmodeo, su mirada se ha suavizado. —Desde que conozco a Asmodeo e dicho que será un gran Rey, he intentando acercarme a cada uno de ustedes pero con algunos no lo he conseguido, he notado su odio hacia mi, un odio injustificado, ahora se que es lo que piensa de mi Belfegor, supongo que Satn está igual, cree que quiero un reino que no me llama la atención... —Dejalo así Vanessa, ya sabes que no es así. —No Satn, no lo haré estoy cansada de eso, necesito una maldita explicación... —No te odio Vanessa. —Entonces que es lo que te pasa, tienes resentimiento hacia mi... —Estabas comprometida conmigo, me pertenecias desde que naciste, pero tú madre te alejó de aquí ¿Como quieres que actúe ahora que estás aquí? Sin contar que estás casi comprometida con Jos, no quiero hacer algo de lo que probablemente me pueda arrepentir. —Estas mintiendo. —¡Ibas a ser mía Lilith! —¡No soy Lilith! ¡Soy Vanessa! ¡Estoy hasta la madre con eso! ¡Si, puede que tal vez sea su reencarnación, pero ahora soy Vanessa! ¡Soy Vanessa maldita sea! —Una vez que recuperes tus recuerdos no seguirás negando que eres ella. Dicho eso salió del despacho, los demás también fueron saliendo no sin antes disculparse conmigo, ahora pasaríamos a la siguiente parte de todo esto, necesitaba saber sobre mi maldición por su propia voz. —Quiero saberlo todo, ustedes no me oculten nada, por favor. Satn y Asmodeo, ambos hermanos estaban interesados en Lilith o más bien en mi, pero mi destino era Jos, las cosas siempre pasan por algo y ser alejada de ellos fue por algo, si Lilith los dejo quiero suponer que hay una explicación. Tal vez y solo tal vez, la traición a mi madre viene de alguno de ellos y eso voy a descubrirlo tarde o temprano. Mientras tanto escucharé con atención todo lo que ellos tengan que decirme. Pero puedo presentir que nada de lo que escuche me gustará.
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