Yo había cogido una almohada y me había abrazado y apoyado mi cabeza en ella, preparada para disfrutar lo más comoda posible de lo que, imaginaba que iba a ser una follada larga y intensa. Y vaya si lo fue, me estuvo follando en esa posición más de media hora, bajaba el ritmo a cada rato, para recuperar fuerzas y luego volvía a darme duro… Uffff Yo no paré de correrme todo el tiempo y él, por fin, volvió a correrse, una vez más, dentro del coñito de su princesita. Luego me soltó y yo caí hacia adelante, su pene salió de mi v****a y el se desplomó a mi lado, visiblemente agotado. Y… Bueno, seguimos follando durante todo el día, con descansos para comer y recuperarnos. Por la tarde en uno de nuestros descansos llamé a mi madre para decirle que me iba a quedar a “dormir con mi padre” (En

