En el video, el que filmaba se acercó por detrás y me metió un par de dedos con lubricante en el culo. Luego la imagen se alejó y se notó que ponían la cámara en un trípode. Yo seguía penetrando a la chica, pero ahora entraba en escena una transexual alta, no muy bonita, pero con una polla realmente grande. De una me enculó. Hicimos un trenecito perfecto: yo dentro de ella, la transexual dentro de mí, todos gimiendo. Bajé los pantalones hasta los tobillos y empecé a masturbarme, lento al principio, sin quitar ojo a la pantalla. El subidón de la coca me tenía la piel ardiendo, los sentidos a mil. Marta en el sofá ya estaba tocándose, dedos dentro, la otra mano en una teta pellizcando el piercing. No decía nada, solo respiraba fuerte. Los videos fueron cambiando uno tras otro. Yo tenía el

