Salimos del túnel nadando de vuelta, el agua tibia y turbia envolviéndonos como un velo. Emergiendo al circuito normal del spa, el contraste fue inmediato: el vapor, las luces suaves, la gente desnuda moviéndose entre salas, algunas parejas besándose o tocándose sin pudor. Yo estaba aún cachondo, la coca zumbándome en las venas, el culo lleno del semen del n***o, la piel pegajosa de fluidos ajenos. Cada paso hacía que sintiera el semen gotear un poco por el interior de mis muslos, un recordatorio caliente y humillante que me ponía más duro en vez de calmarme. Ver a toda esa gente desnuda, cuerpos sudados, manos que se perdían entre piernas, gemidos bajos mezclados con el ruido del agua... todo me encendía otra vez. Mi pija se puso dura de nuevo, visible, apuntando hacia arriba como si nada

