Mamá soltó una risa suave, casi nostálgica, mientras se servía otro café. Se recostó en la silla, cruzando las piernas, el cuerpo desnudo expuesto sin pudor. —Claro que sí —dijo—. En la época de experimentación probamos esa y otras drogas. Coca, speed, éxtasis… lo que caía en las fiestas o cuando salíamos a buscar algo nuevo. Era emocionante al principio: el subidón, la desinhibición, el sexo que duraba horas. Pero nos dimos cuenta rápido de que era muy fácil engancharse. Te despiertas un día y lo único que piensas es en la siguiente raya. Hace años que no las pruebo, pero si te soy sincera, me gustaba mucho la coca y el speed. El speed te hace sentir invencible, como si pudieras follar toda la noche sin parar. Marta se rió desde su lado de la mesa, terminando su tostada. —Espera un mom

