Ayudando a papi 22-2

724 Words

Aunque nuestras conversaciones e interacciones eran para todos los públicos, mentiría si dijera que mi mente hacía lo mismo. Mi mente era implacable, incluso para adultos. Desde pensar en lo bien que se veía su voluptuoso trasero con su falda marrón, hasta quedar fascinada con la forma en que sus pequeños pero firmes pechos se apretaban contra su blusa blanca transparente, y lo bien que esos tacones de cuña abiertos le hacían lucir sus esbeltas pantorrillas, mi mente se deleitaba con mi hija y su cuerpecito. Cuando salió la aplicación, casi me atraganto con el vino pensando en cuánto me encantaría ser su servilleta, sentada sobre sus deliciosos y tonificados muslos. Nuestras cenas fueron perfectas. Pagué la cuenta y fuimos al supermercado a tachar la lista mental que tenía en mi mente suc

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