"Lexi, eso fue increíble", exclamo sin aliento. "Me encanta hacer eso por ti", dice Lexi mientras me da besos en el pecho, con la mano todavía ahuecando mis bolas. "Niña, puedes hacer eso cuando quieras", le digo entre respiraciones, acariciando el cabello de mi hija. "Necesito levantarme para quitarme la cara y prepararme para ir a la cama. No te vayas a ningún lado", dice Lexi, tirando de mis bolas mientras se desliza fuera de mí, rodando fuera de la cama. "Estaré aquí mismo. De todas formas, no creo poder moverme. Mi cuerpo es gelatina", le digo mientras la veo salir lentamente de la habitación. Debí de quedarme dormida, pues veo las 7:08 en grandes letras rojas, iluminando suavemente la habitación lo suficiente como para ver a mi hija durmiendo profundamente a mi lado. Beso a mi b

