Papá se quedó mirando mi minifalda ajustada que abrazaba mis caderas y dejaba la mayor parte de mis piernas al descubierto. —Tal vez si me lo hubieras preguntado hace un año— murmuré, un poco decepcionada. Pero también estoy emocionada ante la perspectiva de que papá me revise todos los días, de ahora en adelante. —Pero ese top es nuevo— afirmó con una voz que se volvía menos segura con cada palabra que pronunciaba. —¡Lo es!— Me reí sin sinceridad. No era nada nuevo, pero bueno, ¡papá se esforzaba! ¿Para qué arruinarle el ánimo? Ya mejoraría. —¡Te ves hermosa hoy!— me felicitó mientras le daba a mi cuerpo una mirada de aprobación. A mi escote y a mis pezones duros no pareció importarles, ni tampoco al sexy espacio entre mis piernas. —Hace frío afuera, lo noto en tu trasero —rió un

