Jugando con mi hermana 39-3

637 Words

Al final, sin decir nada más, metió la mano en su mochila de lona —esa mochila vieja que parece un bolso de Mary Poppins, porque siempre saca cosas que no deberían caber ahí— y sacó cuatro o cinco sobres de sopa de sobre. Los de toda la vida: marca blanca, letras rojas desvaídas, caducidad que ya había pasado hacía meses pero que ella juraba que “da igual, el conservante es eterno”. —Venga, sentaos —ordenó, poniendo agua a hervir en el cazo más grande que teníamos. Preparó tres tazones enormes. El olor subió enseguida: pollo artificial, cebolla deshidratada, un toque de zanahoria en polvo. Echó los fideos, removió con una cuchara de madera astillada y sirvió. Nos puso los tazones delante en la mesa plegable, se sentó ella también y nos miró expectante. Probé el primer cucharada con desc

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