Máximo ladeó la cabeza mirando el pequeño papel con la dirección proporcionada por Catrina, ¿Sería ese lugar? Temía preguntar porque parecía ser un edificio muy grande como para que ella simplemente viviera ahí con su familia ¿No es cierto? Con curiosidad y temor por llamarla se plantó frente a la enorme puerta metálica. La noche anterior, en la que fueron al bar, ella le pidió que la dejara en la galería en lugar de su casa, no sin antes regalarle un pedazo de una de las paginas de su libreta donde había apuntado su dirección “A las siete treinta”, decía además, él sonrió con suficiencia, pero ya estando frente al pequeño edificio ya no se sentía tan seguro. —En fin… —Susurró tocando la puerta fervientemente. Hacía frío por lo que se encogió un poco en hombros cubriendo su cuerpo de m

