La batalla de miradas que estaba aconteciendo entre Catrina y Máximo no tenía desperdicio, Marena, abrazada por el hombro de Pablo, miraba atenta a los dos jóvenes. —pensándolo bien no sé por qué nunca antes en juntarlos. —Sonrió. —Máximo es demasiado pacifico, puedo ver por qué no lo pensaste. —Respondió Pablo en el oído de la joven, quien de tan sólo escucharlo sentía escalofríos en todo el cuerpo por la emoción de su cercanía. —Catrina es una llamarada. —Es precisamente el motivo del por qué presiento que esto podría funcionar. —Le respondió Marena en voz baja, Máximo contemplaba con una sonrisa llena de curiosidad a Catrina, se encontraban a dos mesas de distancia de ellos. —Si Catrina es una llamarada Máximo es el extintor, podrían de algún modo funcionar. —Si tu analogía funcio

