Matteo cerró los ojos después de resignarse, sin duda Catrina era rápida y escurridiza, de todos modos ¿Cuál era el punto? Ella estaba aterrorizada y no había ninguna explicación o pero que valiera, sin embargo pensar en lo que Máximo le habría dicho lo estaba poniendo mal, incluso antes de que ella huyese apabullada por su agresividad…Ella parecía lejana. El joven, furibundo y con el rostro descompuesto caminó hasta el interior, donde se encontraban Irlanda y Máximo conversando tranquilamente. —Irlanda quiero que seas feliz. —Murmuró Max al oído de la joven de mirada tierna y esperanzada. —No puedes seguir así, he sido claro contigo desde… —Viene Matteo. —Irlanda, nerviosa, lo mandó a callar. Máximo miró a su amigo con una sonrisa tranquila, sin embargo pronto se fue desvaneciendo ante

