SEBASTIÁN
Era viernes y tenia unas ganas inmensas de ir a esquiar a Canadá para el fin de semana, llevaría a Elena, seguro que viviendo en un orfanato no debe conocer ni la nieve ni la playa. Así que le comenté a mi tío lo que haría.
-Hola tío, quería comentarte que llevaré a Elena a la nieve este fin de semana.
-¿Qué es lo que pretendes?
-No lo entiendo.
-Claro que no lo entiendes, no vez más allá de lo que a ti te importa. Acostarte con ella y olvidarla, no te lo voy a permitir.
-Solo somos amigos tío y quiero que conozca el mundo, que se divierta ¿eso esta mal?
-No lo sería sino estuviese ya enamorada de ti.
-¿De qué estas hablando?
-Es que ni siquiera te das a la tarea de ver como te mira.
-¿Pasa algo? ¿Por qué discuten?, Linc, ¿te sientes bien? – llega Elena de repente sin que nos demos cuenta.
-Nada cariño, discutíamos sobre el fin de semana.
-Y ¿Qué haremos? Quiero conocer algo nuevo, en el orfanato nunca salimos de excursiones, no había presupuesto para eso. Sebastián ¿puedes llevarme a conocer la nieve?
Y como si el destino estuviera de mi lado, yo sonreí.
-Justo le decía a mi tío que quería llevarte a Canadá para el fin de semana. ¿Te gustaría ir? Allá ya hay lugares con nieve.
-Siiiii por favor Linc, yo quiero ir.
-De acuerdo, pero deben estar aquí para la cena que tenemos aquí en casa con los Williams.
Eso no me agrada mucho, pero no me quedaba de otra. Los Williams eran los padres de Damián y seguramente el también vendría sabiendo que ella vive aquí, pero no voy a preocuparme de eso ahora.
-De acuerdo entonces, ¿a qué hora se irán?
-Voy a la empresa tengo una reunión a las 10, intentaré dejar todo listo y llegaré aquí a las 3:30, ten todo listo, si necesitas algo o tienes dudas que llevar dile a nana que te ayude ¿de acuerdo?
-De acuerdo.
Le sonreí y ella me devolvió la sonrisa. Mi tío me siguió hasta la puerta.
-Si la veo llorar por ti, te las veras conmigo.
-Tenme un poco de fe.
-Si la tocas te obligaré a casarte, ¿lo entiendes?
-Si tío, lo entiendo.
No sabía en realidad que pensar, si es verdad que me daba curiosidad y que me pasaba la mayor parte del tiempo pensando en ella, pero también tenía miedo, miedo de enamorarme de nuevo y perderla sin remedio. Sentir amor intenso, me daba pánico la verdad, después de perder a mis padres, luego a Camila, que era como una segunda madre y mi relación con Caty que fue un rotundo fracaso, hizo que mi corazón se cerrara por completo, pero es que ella es como aire fresco en mi rostro en una tarde de verano, por Dios ya estoy pensando en versos ridículos. Tengo que sacudir mi cabeza y convencerme a mi mismo que solo es una amiga y que entre nosotros no pasará nada, no soy capaz de encerrarla en un matrimonio conmigo cuando yo no soy capaz de amarla como se merece. Todo iba bien hasta que mi mente empezaba a jugarme en contra imaginándola casada con alguien más, entonces me hervía la sangre. Tenia que dejar pensar en ella. La llevaría a este fin de semana y luego dejaría de tontear, si es verdad lo que dice Linc, es mejor que me aleje un poco para que no se siga ilusionando con algo que soy capaz de darle.
ELENA
-Papá, ¿podemos hablar?
Me sonrió, se que le gustó que lo llame así.
-Claro princesa, ¿qué necesitas?
-Se que quieres protegerme de Sebastián porque es un mujeriego y crees que puede lastimarme, pero la verdad es que es nuestra historia, inevitablemente llorare por él porque yo ya lo amo y él aun no tiene idea de que siente por mi, pero es una prueba que debemos atravesar juntos, yo se que somos almas gemelas como eran tu y mi madre, solos necesitamos vivirlo a nuestra manera. Además, yo soy una chica fuerte papá, se defenderme sola, y si debo llorar para crecer o para que él entienda las cosas, debes dejarlo estar. Te agradezco que quieras protegerme, pero hay cosas de las cuales no puedes hacerlo.
-Cariño es que no sabes como es. Cuando consigue lo que quiere llega la indiferencia, lo he visto un millón de veces en muchos rostros y él simplemente desparece por días sin importarle nada. El único problema en esta oportunidad es que no tendrá puerto seguro al que volver. No solo te protejo a ti, también lo protejo a él, esta casa es su puerto seguro cuando pasa la indiferencia y entra la culpa y el auto desprecio. Si en el lugar donde se supone que se refugiará esta la razón de su tormento se sentirá perdido.
-Si eso pasa ya veremos que haremos, pero no has pensado que ¿precisamente eso es lo que hace falta para que reaccione? Si para ambos este es el puerto seguro es porque debemos seguir al siguiente nivel, cualquiera que sea ese nivel.
-Cariño, eres increíble, creo que si eres esa mujer que él necesita. De todas formas, aquí estaré ¿De acuerdo?
-De acuerdo papá, gracias, de todas formas, tampoco se la pondré tan fácil.
-Elena… Me encanta que me digas papá, gracias.
Le sonreí, le di un beso en el cachete, el me dio uno en la frente, ya era como nuestro pequeño ritual, y así me fui a prepara mi maleta con la ilusión de mi gran fin de semana.
SEBASTIÁN
Estaba saliendo de la reunión, cuando Damián se acerco.
-Sebastián, nos veremos el domingo.
-¿Por qué?
-Esta vez iré con mis padres, me dijeron que la hija adoptiva de tu tío estará ahí y quieren que la conozca, y quien soy yo para negarle una petición de ese tipo.
-Te lo advierto Damián, ella no se toca.
-¿Por qué? ¿Ya será mercancía dañada para el domingo?.
Lo que pasó después de eso fue toda una locura. Le di un puñetazo en la cara tan fuerte que cayó desmallado, tuvimos que llevarlo a la enfermería y pues seguramente mi tío se enteraría por los padres de Damián, pero me importa un comino, se refirió a mi Elena como si fuera mercancía y eso no lo voy a permitir.
Llegue a casa a las 3:30 como había acordado y Elena ya me esperaba con las maletas lista. Me abrazo para saludarme, íbamos ya de salida cuando mi tío llamo mi atención.
-¿Se van sin despedirse?
-Cierto papá lo siento, nos vemos el domingo, no te preocupes por nosotros, estaremos bien.
-Adiós tío.
-Adiós, y luego hablaremos de lo que paso hoy en la sala de juntas.
-Si, de acuerdo.
Salí con Elena a nuestro mágico fin de semana en la nieve para luego volver como a la vida normal, como era antes de que ella llegara.
Llegamos a las residencias donde teníamos un pent-house dejamos nuestras cosas, le enseñe su habitación justo al lado de la mía, y bajamos a cenar.
Pedimos nuestra orden. Y ella dijo algo que me dejó paralizado.
-Eres un mujeriego ¿no es cierto, Sebastián? ¿Por eso papá no quiere que estemos juntos?, si te preguntas si escuche la conversación, si lo hice, y no te preocupes, primero no soy de cristal y segundo yo soy capaz de tomar mis propios riesgos y mis propias decisiones.
Me quedé mudo un rato, pero es que carajo se responde a algo así.
-No tienes que decir nada, ni hacer nada que no te nazca, el asunto es que me gusta ser directa y sincera con los demás. No me gusta que se me queden atoradas cosas sin decir. Una vez estuve a punto de morir y lo primero que me pasó por la cabeza fue todo lo que no había hecho ni dicho a las personas que quería, aunque en realidad, en ese momento no tenia a muchos a quién expresarle mi cariño.
-¿Cómo es que estuviste a punto de morir?
-Bueno la frase correcta es que estuvieron a punto de matarme, pero la madre superiora llego antes y me salvó, la verdad es que le debo la vida.
-¿Cómo es que no lo supimos?
-No lo se, supongo que la Madre Lucia no quiso decirlo, la persona fue encerrada en un manicomio y mi me llevaron por tres semanas a un centro de terapias para sobre llevar el shock postraumático. Luego de eso pasaron dos cosas. Primero nunca dejo de expresar lo que siento, no me importa si se sienten incomodos o no y segundo me da miedo hablar de lo que soy por miedo a que reacciones como ella lo hizo cuando supo de lo que a veces soy capaz de hacer.
-No lo entiendo.
-Esta bien, te lo diré, pero necesito que me prometas que ni te burlaras ni me veras como un bicho raro. Honestamente de ti, no podría soportarlo.
-Lo prometo.
-Bien, el asunto es que yo a veces tengo premoniciones de la muerte de las personas a mi alrededor, mientras más conexión tenga con esas personas mas nítido se vuelve la visión.
No sabia que decir, me quede de nuevo en silencio. La vi a los ojos, tenía miedo de mi reacción y al mismo tiempo estaba triste, sus ojos se tornaron azul intenso. Se estaba levantando y yo la tomé de la mano.
-Espera, no te vayas, solo… estoy procesando lo que acabas de decir.
La vi derramar algunas lagrimas, de verdad estaba siendo sincera conmigo y yo estaba siendo un completo imbécil. Me levante de la silla y la abrace con fuerza. Ella comenzó a hablar de nuevo.
-Siempre pasa a modo de pesadilla, cuando mi madre murió, yo tenia 5 años, vi en mis sueños como se montaba en su auto gris, giraba la llave y luego explotaba en mil pedazos. Cuando tenia 8 años había una cocinera en el orfanato que había recién dado a luz, una noche soñé que su bebe se quedaba sin aire. Le avise, le dije que no lo pusiera boca abajo, que lo pusiera de lado, pero me dijo que qué sabia yo de eso. Entonces al día siguiente su bebé había muerto por muerte súbita. En la noche entro con un galón de gasolina, hizo uno especie de hoguera y me puso en el medio y prendió fuego, estuve a punto de quemarme viva si no es porque la madre Lucia se quedo hasta tarde en el despacho, llamo a los bomberos y corrió a auxiliarme. Desde entonces no importa lo que sueñe, no se lo cuento a nadie, solo lo escribo en un diario para sacarlo de mi mente y listo, a veces me entero cuando sucedieron las cosas, a veces no. Esa es mi cruz y el porque no tuve amigos nunca, todos sabían lo que era y por eso me miraban como un bicho raro, me refugié en el trabajo en el orfanato y por eso nunca me divertí ni salía a ningún lado. A veces hacían excursiones al Central Park o al zoológico, pero yo no iba porque de que servía si iba a estar sola.
Luego solo comenzó a llorar sin control, se separó de mi y salió corriendo, yo dejé unos cuantos billetes y salí tras ella con sus cosas, estaba lloviendo, la vi correr hasta el edificio, fui por el auto, pero ella ya había llegado. Me baje y ella estaba temblando, la tome en mis brazos y subimos al pent-house, la lleve al baño abrí el agua caliente y comencé a desvestirla, estaba morada del frio, en este momento no había deseo s****l, solo la urgencia de que se quitara esa ropa mojada, yo también me desvestí porque me había mojado con su ropa y la metí conmigo a la ducha, solo la abrace, besaba su cabeza y le repetí mil veces que todo estaría bien, que estaba a su lado y que no estaría sola nunca más. Después que dejó de temblar, tomé la toalla, la seque con cuidado, le puse la bata ella esperó a que yo hiciera lo mismo y salimos a la sala, nos acostamos en el sofá cerca de la chimenea entrando en calor.
-Hay algo más pero no se si quieras oírlo. En sobre lo que dije el día que te conocí.
-Quiero oír todo lo que tengas que decir. – Estábamos en el sofá, yo apoyado al respaldar y ella de espalda apoyada en mi pecho, entonces se giró para verme a los ojos.
-El único de mis sueños que no era una pesadilla era cuando soñaba contigo, desde pequeña soñaba que te conocía, te veía a los ojos y nos reconocíamos de mil maneras distintas, pero siempre eran tus ojos. Por eso dije que al fin te había encontrado, y cuando preguntaste si era inaccesible o me guardaba para alguien más, la respuesta es que me guardaba para ti.
Cuando dijo eso, sentí algo en mi pecho, los muros se habían roto y volvía a sentir esas mariposas en mi estomago que me negué a sentir desde que la vi la primera vez. La bese, y ese beso fue el mejor beso de la vida, cada una de mis terminaciones nerviosas reaccionaban a ella, sus manos se clavaron en mi cuello y yo la traje hacia mi colocándola con sus piernas a cada lado y mi m*****o despertando de golpe en su centro. Ella se quitó la bata y me ayudo a quitarme la mía, poco a poco nos fuimos quitando lo poco que nos quedaba de ropa interior. Entonces la acosté en el sofá y estando encima de ella la bese, bese cada parte de su cuerpo, lo lamia lo chupaba con desesperación y ella gemía y se retorcía con cada caricia y carajo que eso me volvía más loco aun, sus gemidos para mi era como el canto de los ángeles. Fui bajando, me topé con sus pechos, eran hermosos, redondón, comencé a jugar con sus pezones, lo chupaba y los lamia, sentía como su piel se erizaba y como le gustaba lo que hacía, poco a poco seguí bajando hasta llegar a su entre pierna, la acaricien primero con mis dedos y luego comencé a besarla, lamerla y chuparla, mientras metía y sacaba mi dedo y poco a poco comencé a sentir que llegaba al orgasmo.
-Sebas – grito con el gemido más increíble, luego subí de nuevo a su boca.
-Sebas quiero ser tuya, quiero sentirte dentro, no me importa si después no quieres nada más conmigo, pero hoy te quiero para mi.
Y como si fuesen imanes, mi pene toco su v****a y comencé metiendo la cabeza, vi un lágrima salir de sus ojo pero con un asentamiento me invito a seguir, hasta que entre completamente, Dios, que estrecha estaba, era una delicia, me quedé inmóvil un momento para que se acostumbrara, ella pego un pequeño grito y entonces comencé a moverme, era increíble y mientras nos poseíamos mutuamente, ella acariciaba mi espalda yo besaba sus senos cuando ella me daba acceso a ellos arqueando sus espada al sentir mis envestidas, en un momento ella misma cambio de posición y se puso de espaladas a mi, yo me enterré de nuevo en ella y ella se sostenía del respaldar de sofá, era increíble el placer que sentí, comencé a acariciar los senos y luego fui de nuevo por su clítoris y entre las embestidas y mis caricias llegamos al clímax juntos gritando nuestros nombre en un gemido profundo y placentero.
La cargue en mis brazos sin dejar de verla, no podía apartar mi mirada de la suya, ella tenia sus ojos verdes esmeralda que la delataban. La puse un momento en el suelo, abrí las cobijas y entramos junto a la cama siempre viéndonos a los ojos.
-¿Por qué piensas que luego de esto no querría estar contigo?
-Se que hay algo que no me has contado, la razón de que seas un mujeriego creo que tiene que ver con el miedo a volver a amar alguien, lo veo en tus ojos, te contienes, sientes que hay un dilema en tu corazón y yo no quiero presionarte, no porque yo te… tenga sentimiento hacia ti quiera decir que los sentirás igual que yo, me entregue a ti a conciencia de que no me amas… aun y eso por hoy, esta bien para mí.
-y ¿Por qué por hoy?
-Porque en un futuro no muy lejano me gustaría que lucharas por mí, así como yo estoy luchando por ti.
-¿Y contra quien luchas?
-Contra ti mismo, tu pasado, contra los prejuicios de papá, mis propios miedos a no ser correspondida... estoy consciente que sufriré, pero no me importa porque estaré sintiendo esto que siento por ti, esperando que no tardes tanto en darte cuenta.
-Es complicado, sufrí la perdida de mis padres, luego Camila que era como una segunda madre y después esta Caty.
-Shhhh – puso su dedo en mi boca. – ya no hablemos más, vamos a dormir, mañana tenemos todo un día para divertirnos y ya después veremos que pasa, ¿de acuerdo?.
-Esta bien.
Ella se acomodó con su espalda en mi pecho y así nos quedamos dormidos. Fue la mejor noche de mi vida, tenia años sin dormir de esta manera y era solo por ella. No se exactamente si la amaba, pero definitivamente se había convertido en la mujer más importante de mi vida.
ELENA
Me desperté y el estaba a mi lado, me quede viéndolo un rato, sabia muy en mi interior que enamorarme de alguien que de alguna manera aun se sentía roto iba a ser doloroso, pero tambien sabía que somos almas gemelas y que no importa lo que pase, yo lo amare por siempre.
Me levanté sin despertarlo y me puse una de sus camisas, siempre que veía películas románticas dije que lo haría. Me fui a la cocina a ver si había algo para desayunar, pero solo había café, algo de pan y mermelada. Preparé el café y esperaría que él se despertara para ir a desayunar me moría de hambre. Salió el café y le llevé la taza a la habitación, las deje en la mesita y me recosté para despertarlo con besos y caricias.
Cuando comenzó a despertar, me tomo de la cintura y comenzó a besarme.
-Buenos días belleza.
-Buenos días, cielo, es hora de despertar, aquí no hay nada para desayunar.
-¿Cómo que no? ¿Y el pan con mermelada?
-Por favor, Sebas, en media hora tendré hambre, vamos a comer un desayuno de verdad.
-Esta bien pero primero, te haré mía otra vez antes de salir.
Hicimos de nuevo el amor, nos duchamos juntos, nos vestimos y salimos a desayunar. Pasamos el día paseando, hicimos guerra de nieve, nos besamos muchas veces, parecíamos una verdadera pareja, solo que de vez en cuando lo perdía, se quedaba viendo a la nada y yo solo podría esperar que volviera a mi.
Llegó la hora del almuerzo, fuimos a comer al mismo restaurante de la noche anterior, nos sentamos en una mesa y pedimos nuestra comida. De un momento a otro se acercó una chica a nuestra mesa.
-Sebastián cariño tengo toda la semana esperando que me llames.
-Cameron, nunca te dije que te llamaría, y si me permites estoy con alguien sino te importa.
-Claro que me importa cariño, y a ti también debería importante, porque en lo que pase la novedad te tratará exactamente como lo esta haciendo ahora conmigo.
-Gracias a Dios que no soy como tu, que busca humillarse solo para hacernos pasar el mal rato, cuando yo deje de ser la novedad no le daré ni siquiera la oportunidad de humillarme porque yo si me respeto a mi misma. Ya ahora sino te importa Sebastián y la novedad queremos terminar de almorzar.
Ella se fue como alma que lleva el diablo y Sebastián se me quedó mirando embobado, pero no pronuncio palabra alguna, lo que quería decir que efectivamente él en este momento aun me veía como una más de su lista. Comimos en un silencio incomodo y cuando pidió la cuenta le dije que lo esperaba afuera, de verdad necesitaba un poco de aire.
Luego de eso nos fuimos para seguir paseando por el pueblo, pero ahora la que estaba perdida en sus pensamientos era yo, pero es que carajo, yo sabía que no seria fácil, pero saberlo no te hace sentirte menos frustrada. Cuando se hizo de noche, le pedí que pidiera la comida y la lleváramos al apartamento, de verdad no quería volver a ningún restaurante, las dos veces que habíamos comido juntos no había salido muy bien, por eso le pedí que lo pidiera para llevar, aunque yo no tenia demasiada hambre.
Cuando llegamos al apartamento me encerré en el baño, no sabía por qué, pero necesitaba llorar y no quería hacerlo frente a el. Me quedé cerca de media hora y cuando finalmente logré calmarme salí y lo vi sentado en el sofá con los codos apoyados en sus piernas y las manos en su cara. Me arrodillé y poco a poco le quité las manos de su cara para que me viera a los ojos.
-Lo siento Elena, de verdad ya no se como hacer esto, yo no soy alguien para tener una relación, no se como ser un buen novio y no digamos un buen marido.
-Hey hey… vamos despacio si, empecemos con ser amigos con derechos de acuerdo, no tiene que haber demasiado drama ni demasiado sentimiento. Vamos poco a poco.
-El problema es que te estoy haciendo daño.
-Son mis decisiones a conciencia, yo te acepto, así como estas y por eso no tienes porque sentirte culpable, yo soy adulta y una mujer fuerte que, aunque de vez en cuando necesita que se preocupen por ella la verdad es que son mis elecciones de vivir esto de esta manera. Por que si es así como puedo tenerte por ahora, para mi esta perfecto, por ahora, ya veremos que pasa en el camino.
Entonces se levantó y me levanto con él y comenzó a besarme con urgencia me tomo en sus brazos y yo enrollé las pierna a su cintura, teníamos un monto de ropa encima por el frio, pero en lo que me puso en la cama ambos nos desvestimos con rapidez, recorrió mi cuerpo con sus besos, toco mis senos y mientras chupaba uno, con sus dedos jugaba con el otro haciendo que mi piel se erizara y mi espalda se arquera de placer, luego fue bajando hasta mi v****a y comenzó a hacer círculos con su lengua justo en mi clítoris haciendo que me volviera loca por el, mientras me hacia sexo oral recorría mis pierna y luego subía a mis senos de nuevo y así cuando estaba a punto de llegar se introdujo en mi y comenzó con embestidas suave mientras besaba mi cuello, pero luego comenzó a ser más duro y salvaje como si no pudiera refrenarse y yo tampoco quería que lo hiciera, me gustaba también de esa forma, de repente se subió a la cama con sus rodilla y puso mis pies en sus hombro y mientras me penetraba con su manos comenzó de nuevo sus acariciar en mi clítoris y así siguió hasta que llegue a mi orgasmo y él con dos envestidas más llegó al suyo. Se acostó a mi lado y muestras volvíamos a normalizar nuestras respiraciones, acariciaba mi abdomen y nos dábamos pequeños besos hasta que fue él quien rompió el momento.
-Creo que deberíamos comer algo.
-Cierto, pero creo que habrá que calentarla
Me puse de nuevo su camisa, el se puso un pijama y fuimos a la cocina. Hablamos de todo y nada, la verdad es que necesitábamos conversaciones menos intensas de vez en cuando porque siendo honesta yo podía ser muy avasalladora con mi sinceridad y el muy aplastante con su silencio e indecisión y si queríamos que esto funcionara pues debíamos tener momento también de conversaciones triviales.
Luego nos fuimos a dormir, le prometimos a papá que llegaríamos temprano a casa el domingo, y así fue.