CAPITULO TREINTA Y SIETE: LA BODA. Alice Collins.(Parte 1) Alice Collins. Por más que traté, no pude dormir en toda la noche. Los nervios comenzaron a atacarme, impidiendo conciliar el sueño. Traté de distraerme y de despejar cualquier pensamiento. Estuve observando durante la madrugada a mis pequeños que dormían pausadamente, ajenos al mundo atribulado en el que se encontraba su madre. Respiré profundo y luego solté el aliento. Lo hice un par de veces, en forma de ejercicio, para ver si lograba dormirme, pero en mi mente se formaron preguntas cruciales: ¿Qué va a pensar Matthew cuando vea a nuestros hijos entrando por la puerta de la iglesia? ¿Por qué mi padre hizo la petición de que era la hora de que ellos salieran a la luz? No es que quiera ocultarlos, pero era una petición absur

