Fue emotivo ver cómo lloraba mientras hablaba con su marido por teléfono. Estuvimos una hora en la carretera, en dirección al edificio en donde Grey nos esperaría. -Muchísimas Gracias -dijo Anastasia por milésima vez- -No agradezcas, es mi trabajo. -No entiendo cómo puede ser que una joven de diecisiete años hizo en media hora algo que muchos hombres no lograron. -No eres la única en dudar. Por culpa de mi tamaño y contextura, las personas me creen incapaz. Pero tengo más experiencia y habilidad de la que creen. -No lo dudo después de lo que hiciste. -Llegamos. -visualicé el lugar- Oh vaya, están afuera... -Christian... -se puso a llorar de nuevo. Estacioné el auto y nos bajamos. Christian corrió hasta Anastasia y la abrazó fuertemente. Los dos se pusieron a llorar, a besarse, y vol

