Suenó el timbre. -Yo abriré. -dijo Tyler- Connan. -lo llamó y el perro traidor lo siguió. Abrió la puerta y allí estaba Kaidan- Buenas noches, joven. -No jodas, Ty. Tiene nuestra misma edad. Inclusive es mayor por un mes. -dije apareciendo por la puerta- Hola, Kaid -lo besé y lo hice entrar- -Joven... -saludó mi padre a McGee- -Papá, conoces a Kaidan desde hace 4 años. ¡¿Por qué lo tratan así?! -exclamé, exasperada- Ya no quiero una familia sobreprotectora. -Está bien. -dijeron los dos, encogiéndose de hombros- -Ven, Kaid. -dijo papá- Esta vez ganaremos, lo presiento. -dijo abrazándolo por los hombros y se sentaron en el sofá- ¡Tyler! ¡Pide la pizza! -le gritó a Ty, que estaba en la cocina- ¿De qué quieres la pizza? ¿La de siempre? -Si, la de siempre. -respondió McGee- -Dioses... -

