Cuando apenas estábamos acabando con la cantidad de preguntas que me estaban haciendo, un agente raso entró en la habitación. El polémico empresario teatral Ignasi V. acababa de morir y que su esposa Paula se encontraba a punto de seguir el mismo camino de Ignasi.
Los policías que me estaban interrogando me miraron fijamente.
-¿Qué? - dije – no pensarán que este muertito es mío.
-¿Lo es, señorita? - me pregunto el primer agente, el que parecía querer golpear a alguien.
- En realidad, no. Siempre amé el teatro, pero sólo fui a un espectáculo de los que él producía, pero yo era muy niña y de eso hace mucho tiempo. Lo único que puedo recordar de aquella ocasión -dije entre risas - es las muchas obscenidades que mi padre, amante a muerte de las artes escénicas y dramaturgo aficionado, dijo en contra del empresario teatral Ignasi V. y del destrozo que hizo con “El Miserere”, una de las leyendas de Gustavo Adolfo Becquer, el poeta español favorito de mi padre.
- ¿En serio? - preguntó el segundo policía, el que parece que se va a poner a llorar en cualquier momento.
- En serio. Y debería haber visto a mi buen padre cuando escuchó que Ignasi iba a producir “La Conjuración De Venecia” de Francisco Martinez De La Rosa.
- Déjeme adivinar. - dijo el segundo agente – La noticia no le agradó.
- Para nada. - contesto serena – Tenga en cuenta que, entre otros, ese dramaturgo, Francisco Martinez De La Rosa, era uno de los favoritos de mi padre...y su ejemplo a seguir en cuanto a la dramaturgia se refiere. - suspiro de forma melancólica - Así que ya puede imaginarse.
Si con “El Miserere” mi padre dijo bastantes obscenidades, con “La Conjura de Venecia” mi madre decidió que, durante ese mes que mi padre estuvo despotricando en contra de Ignasi, ella y yo debíamos tener un tiempo de calidad, con toda la familia, en casa de mi abuela Julia,en el pueblo.
-Pero aparte de esas experiencias… - dijo uno de los policías.
-Nada. El resto de lo que sé acerca de ese caballero lo sé por los periódicos. Usted sabe, críticas teatrales bastante malas de un espectáculo bastante controvertido,... productores y compañías teatrales que se niegan en redondo a trabajar con un empresario al que todos, o casi todos califican como “rompe-libretos”…
- ¿Perdón?¿”Rompe-libretos”?¿Que significa eso?- quiso saber el agente Thomson aún con pinta de querer golpear a alguien
- ”Rompe-libretos” significa “irrespetuoso”. Es un termino que se suele aplicar en teatro a aquellos productores, empresarios, directores de escena...que, cuando están en medio de los ensayos de una obra, actúan de forma impulsiva introduciendo cambios bruscos que nunca guardan relación con la historia. - intento explicar - En cierto sentido lo que hacen es destruir, literalmente romper, el libreto que es donde está escrito el texto de la obra.
Es como si usted tomara un libro cualquiera y, en lugar de leerlo, coge unas tijeras y convierte ese libro en puros pedazos de papel de distintos tamaños. De ahí el termino. En teatro lo usan de un modo bastante simbólico.
- Entiendo. - me dice el agente Rodriguez - Lo que usted está tratando de decir es que Ignasi V. era un empresario teatral problemático, además de polémico ¿cierto?
- Eso es lo que, básicamente, dicen las criticas y artículos que he leído de él, sí.
- ¿Y lo del significado de “rompe-libretos”? - sigue preguntándome el mismo policía.
- Eso es fácil de explicar. – digo con una sonrisa – De mi santa madre heredé el amor por la cocina y mi profesión de chef, pero de mi buen padre heredé el amor por el teatro hasta el punto de que a mí también me gusta, de vez en cuando, escribir pequeñas piezas teatrales..que luego se suelen representar en el centro social de la comunidad en la que vivo.