La Investigación

885 Words
Como iba diciendo, aquí me encuentro frente a dos policías. Uno de ellos parece querer golpear algo o a alguien, mientras que el otro parece que se va a poner a llorar en cualquier momento a tal punto que uno no puede evitar preguntarse “¿Que pedos hace este aquí si parece no tener estómago para algo tan simple como hacer unas simples preguntas?”. El primero dice llamarse agente Thomson y el segundo agente Rodriguez. -Señorita, ha llegado a nosotros cierta información – dice el agente Rodriguez . -¿Cual sería esa información señor agente? - contesto de forma amable. -No se haga la idiota, joven. Aquí las preguntas las hacemos mi compañero y yo – me replica el agente Thomson con enojo en la voz, como si fuese culpa mía que algún desalmado haya decidido que Raffaello Montigliano debe morir esta noche durante la cena. -Según nuestras informaciones usted ha tenido ciertos altercados con el occiso ¿no es así, joven? - pregunta el agente Rodriguez -El primero fue durante un concurso de cocina ¿cierto ? - pregunta de vuelta el agente Thomson. -Es cierto, agente. -Explíquenos ese altercado – ruge el agente Thomson. Por supuesto no tengo ningún problema en explicarles cómo fue que “L´Inferno” logró que me expulsaran de un concurso de cocina en el que ambos participábamos. - La cosa es bastante simple de explicar. Ambos participábamos en un concurso de cocina. El premio para el ganador era una gran cantidad de dinero, clases de cocina en la mejor escuela culinaria del país y la posibilidad de abrir su propio restaurante. Ambos estábamos bastante igualados, debo decir. El caso es que ambos nos enfrentábamos a una prueba decisiva en la que nos jugábamos nuestra permanencia en el programa y el pase a la fase de semifinales. La prueba consistía en cocinar un plato de cocina mexicana que iba a ser evaluado por un jurado de comensales compuesto por los más feroces críticos gastronómicos de la ciudad. -Entiendo – dijo el agente Rodriguez en plan comprensivo – mucha presión en un momento muy delicado. -No se puede usted imaginar cuanta presión. No sé a ciencia cierta que plato estaba preparando Raffaello, pero yo estaba preparando un plato que he cocinado multitud de ocasiones en fiestas familiares...siempre con un gran éxito. - suspiro - El caso es que no sé como lo hizo, pero el muy...cambió uno de mis ingredientes por otro que no se usa nunca en la cocina mexicana, calibró el horno de mi cocina de forma que todo quedase o muy quemado, o sin hacer, dependiendo del tiempo y la temperatura que le pusieras al momento de usar el horno y le contó a los jueces algo jodidamente negativo, una mentira, sobre mí. Resultado: A mí me expulsaron del programa y él se quedó con mi puesto. -Y eso hizo que usted se enojara mucho – intentó adivinar el agente Thomson. -Puede, pero le aseguro que no tanto como para querer matarlo, al menos no en el que es mi lugar de trabajo – le aseguré a los policías. - Entonces, usted asegura que no tiene razones para querer matar al tipo que la traicionó de esa manera en un programa de máxima audiencia. -¿Porqué iba a querer matar a ese fétido gusano salido de sólo Dios sabe que cloaca?. Si siguen investigando, y hacen bien su trabajo, descubrirán que soy chef – jefe del “Brothers Fratello” a medio tiempo. - suspiro y prosigo mi explicación - Ser expulsada de aquel concurso de cocina me arrebató una buena oportunidad de seguir adelante. Cierto. Pero como mis padres solían decir “Dios abre puertas cuando cierra ventanas”. Y es verdad. - continué con toda la calma que pude reunir, que, en ese momento, no era mucha por la situación que estábamos viviendo - La formación la encontré por mi cuenta en otra escuela de cocina que era igual de buena o mejor que la que formaba parte del premio de ese concurso. - dije con desprecio -, el dinero lo gané de forma honorable trabajando por mi cuenta como chef “freelance” y en cuanto al restaurante...bueno – saco una tarjeta del bolsillo de mi delantal – esta es la dirección de mi restaurante. ¿Han oído hablar de los restaurantes clandestinos?- pregunto y al ver que los agentes hacen gestos de negación sigo hablando - Se tratan de restaurantes a los que sólo se puede acceder con invitación, por su reducido numero de comensales, y que pueden, y de hecho suelen estar, ubicados en cualquier lugar ocultos bajo otra apariencia. - sonrío - En mi caso, el mío aparenta ser una casa normal y corriente sin grandes ornamentos ostentosos ni grandes señales que la distinga de las demás. Y no se preocupen. - digo con cierto sarcasmo - Todo es legal y está en regla. Pásense cuando gusten. - ofrezco a los agentes - Yo personalmente cocinaré para ustedes el menú especial de la carta. Si han entrado en alguno de los restaurantes de “L´Inferno” notarán una ligera, pero grata, diferencia en nuestras formas de cocinar. - Muy bien – dijo el segundo policía mientras el primero tomaba mi tarjeta.
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