—No crees que me merezco un premio?— —¿Qué? No déjame— comienza a forcejear y la desesperación es palpable en su voz— suéltame por favor— —No bebé, han pasado días desde que no nos damos cariñitos amor— No dejo que conteste y la beso, meto mi lengua en su boca y mis manos recorren su cuerpo, mi erección es notable. La arrincono en el pasillo—Mira como me pones— me restriego contra ella— solo tu logras hacerme sentir así pequeña— mi voz se vuelve cada vez más ronca. Estoy a punto de desbordarme. —Suéltame— comienzo a dejar chupones en su cuello— ¡no! No me dejes marcas, ya por favor— no hago caso. Nos dirigimos a mi habitación y en menos de un minuto, me encuentro arriba de ella, ambos desnudos en la cama, la imágen más caliente que vi en mi vida. —Por favor,te lo suplico— sus oj

