Adara Collins. ——¿Qué demonios es eso?— digo en voz alta al ver la caja color dorada que se encuentra sobre mi cama— Te juro que si es algo s****l no te la acabas James— digo enojada al ver como sale de mi baño— —Tranquila preciosa, no es nada s****l— —No lo abriré— niego con la cabeza— no lo haré— —Oh vamos ¿en dónde quedó la Adara valiente de la mañana?— me está retando, lo hace y sabe que lo conseguirá. Maldito imbécil. Sin decir nada más, procedo a acercarme a la caja para luego con mucho nervios retiro su tapa. —Oh por todos los dioses— mi boca es una gran "O". —Ay pero que labios tan ardientes— suelta James como si de un gemido se tratase. No le presto más atención, pues toda ella está dirigida al pequeño perrito que me mira con sus ojos grandes. Ambos de colores diferentes

