El teléfono suena. —Papá por favor atiende— digo desesperada. Siento como mis manos tiemblan a medida que el sonido de la llamada entrante se hace presente. —¿Hola?— —¿Pa-papá?— lágrimas se acumulan en mis ojos— papi soy yo Adara— —Adara mi amor— puedo jurar que en sus labios hay una sonrisa— ¿cómo estás pequeña?— —Bi-bien— vamos Adara dile— mmm de hecho... Te extraño mucho y quería saber si pues...no hay manera d-de que v-vuelvas— nerviosa es poco, estoy a punto de hacerme pipí. —Oh mi pequeña, ,yo también te extraño demasiado, pero apenas estoy aquí desde hace un mes y...—sin querer un sollozo sale de mi boca— oh no bebé e-escucha, hablaré con mis jefes y buscaré una manera ¿si?— —Me lo prometes?—pregunto esperanzada. —Te lo prometo—escucho unas voces detrás—cariño, en verdad lo

