Abro mis ojos lentamente. Mi cuerpo duele como si un camión hubiese pasado por encima. Tengo calor. Mucho calor. Noto algo duro bajo mi cuerpo, abro lentamente mis ojos y los vuelvo a cerrar al recordar lo que pasó. El cocinó a mi pequeño bebé. Mi mascota, el único recuerdo vivo de mi madre. Le puso un afrodisíaco al jugo. Y, tuvimos relaciones. Abusó de mí, mejor dicho. Levanto mi mirada topándome con la de mi "tío" que a esta instancia no sé cómo diablos llamarlo. —Hola preciosa— dice apretando más sus brazos a mi espalda— ¿cómo amaneciste?— su voz adormilada resuena en toda la habitación. —¿Es una broma verdad? Eres un imbécil— intento levantarme, pero él hace que caiga de nuevo en su pecho— suéltame, quiero salir de encima tuyo— —Oh bebé lo que menos quiero es que te bajes d

