Luego de llamar a papá en un intento fallido de que regrese, desanimada camino hasta la jaula de mi conejito. El señor Bolitas, un conejo blanco que me había regalado mi mamá un día antes de que sucediera esa tragedia... Ya es un conejo bastante grande y viejo, pero aun así sigue saltando y correteando como la primera vez que mamá lo trajo a casa. Recuerdo que cuando llegó era tan solo un cachorro asustadizo, pero tan solo pasar un día ya tomó confianza y comenzó a juguetear por toda mi habitación, luego fue por el jardín y por último el resto de mi hogar, así fue como se acostumbró a estar sin jaula. Sirvo su alimento en un platito fuera de su casita y él comienza a comer. Le di un poco de plátano y manzanas, él ama las manzanas. No me molesto en cerrarla ya que el siempre anda por la

