CAPÍTULO 35 Neriam estaba ordenando sus pensamientos. ¿Quién había podido causar tal daño? Todos sabían que ella estaría en la celebración. Esto, más que un atentado, era un mensaje claro… pero ¿de quién? De pronto, otro de los guardias se acercó a ella y le dijo: Mi Señora, es necesario que vea esto. Neriam siguió a aquel guardia que la conducía a la tumba de Gabriel. Por un momento volteó a mirar a Ángel, dándole una señal para que la acompañara. Ángel caminó tras de ellos. Al llegar a la tumba, Neriam sintió que una creciente de emociones empezó a avivarse en su interior, como el fuego que consumía la casa. La escena era cruel; esto le dejaba claro que el incendio no había sido una casualidad. La tumba de Gabriel era un espectáculo de brutalidad y desprecio. La tierra remo

