CAPÍTULO 34 —Tienes una hija encantadora, consejero Kael. —Gracias, mi señora. Un poco imprudente, diría yo. Todos sonrieron ante el comentario. La noche avanzaba con paso firme. Neriam pasó gran parte del tiempo conversando con los asistentes a la celebración; todos se acercaban a saludarla y a brindarle respeto. Ángel mantenía su distancia, pero cada vez que podía mirarla lo hacía. Su corazón le decía que había algo más que un simple lazo, algo que lo hacía sentir demasiado cuando se trataba de Neriam. Todos disfrutaban la velada cuando el alfa Kael se acercó a ella. —Mi señora, tengo algo importante que comentarte sobre la investigación del alfa Marco. ¿Podrías darme unos minutos a solas con tus oficiales? —Por supuesto, consejero. Vayamos a un lugar más tranquilo. Ner

