CAPÍTULO 33 Uno de los hermanos de Ángel lo tiró del brazo, ya que este parecía un zombi. —Hermano, ¿qué tienes? —preguntó Sara al notar que solo miraba a Neriam sin siquiera inclinarse. Ángel reaccionó y miró a sus dos hermanos. Aron y Sara estaban perplejos ante su comportamiento. Neriam seguía de pie, observándolos desde la distancia. —Niños, vamos a saludar a nuestra Señora. Los gemelos asintieron y caminaron junto a Ángel hasta acercarse a Neriam. Todos hicieron una pequeña reverencia. —¿Cómo están, niños? Tenía tiempo sin verlos. Sara sonrió ampliamente, emocionada. —Bien, mi Señora. Ya estamos estudiando y nos va muy bien. —Me alegra escucharlo. ¿Qué tal la nueva universidad? Esta vez Aron se apresuró a responder. —Es excelente, Alfa. Es grande y tiene profes

