CAPÍTULO 38 Ronal y Ángel estaban impacientes por llegar al hospital. Ese hombre no podía morir, no por lo menos sin darles una pista de quién lo había enviado. No quería matarlo, solo quería herirlo para que dejara de pelear. Lo sé, tranquilo, haremos todo lo posible porque sobreviva. Ese maldito idiota no se quería rendir, estaba dispuesto a morir con tal de no ser atrapado. Debe ser un enlace directo con el que organizó todo esto. ¿Qué quieres decirme, Aron? Aron estaba tan asustado que sus manos temblaban y sudaban, pero se armó de valor y miró a Marion a los ojos. Marion, yo... ¿Tú qué? Yo siento... yo estoy enamorado de ti... Marion abrió los ojos como platos. ¡Que tú quéee! Marion, ya me escuchaste, tú me gustas y quería saber ¿si tú gustas también de mí?

