CAPITULO 14 Neriam estuvo en su habitación esperando que Ronal le informara cómo y dónde había instalado a Ángel. Un rato después, escuchó el toque en la puerta. —Adelante. —Buenas noches, mi señora —dijo Ronal al entrar a la habitación de Neriam. —Te escucho —dijo Neriam a Ronal, de espaldas, mirando por la ventana a la lejanía. —Neriam, ya lo llevé a una habitación. Pedí que le llevaran cena y ropas nuevas —dijo Ronal mirando a Neriam, quien lucía perdida en la penumbra del paisaje que observaba. —¿Crees que me perdone, Ronal? Ronal sintió un nudo en la garganta al escuchar la pregunta de Neriam y le respondió con franqueza. —Neriam, no sé realmente si te perdone o no, ya que no sé qué hay después de la muerte, pero quiero decirte algo. Si fuese yo el que hubiera dejado a Mónica

