Día 1.
Narra Emma.
Hace unas semanas fui a un entrevista de trabajo, en la cuál miles de mujeres y hombres se postularon para el cargo. Ante eso, veía imposible conseguirlo así que debía buscar otra cosa ya que tenía que pagar la matrícula y la renta en dónde vivía. Pero, ayer recibí un llamado de quien me hizo la entrevista, que por lo que se es amigo del padre de la niña. Este me llamó y me dijo que yo había sido seleccionada y que en esta misma semana comenzaba a trabajar.
...
Mi alarma soñó a las 7:30am para despertarme lo cual lo logró, me levanté, me duché, busqué algo de ropa cómoda. Fui a la cocina a desayunar y mientras lo hacía tome mi celular, en el cual en ese momento llegó un mensaje.
"Desconocido"
- Buenos días, un auto pasará a buscarte".
Levanté mi ceja y decidí ignorar el mensaje. Una vez terminado mi desayuno, lavé las cosas y fui a cepillarme los dientes y echarme un poco de perfume, al salir de la casa fui a tomarme el autobús pero una persona dentro de un auto me gritó.
Xx: Señorita, ¿A dónde va?
Em: ¿Y a usted que le interesa?
Xx: Señorita Emma, mi amo me mandó a recogerla, por favor suba.
Lo miré extraño y luego decidí seguir mi camino pero recordé que no sabía la dirección así que retrocedí y subí al auto con un poco de desconfianza.
Em: Mire que tengo mi teléfono y si miente llamare a la policía por secuestro.
El comenzó a reír y yo lo mire.
Xx: Tranquila señorita, no le haré nada.
Em: Esta bien, confiaré en usted.
Apoyé mi cabeza en la ventana y miré por esta el camino a aquella casa.
Xx: Mmm... Hay unas cosas que debe saber.
Em: Dígame.
Xx: Hay días que tendrá que quedarse el día completo, hacer horas extras y obviamente le pagaran más.
Em: P-pero yo voy a la universidad.
Xx: Lo siento, pero son órdenes.
Em: Eso lo hablaré con los padres de la niña.
No dijo nada más y yo tampoco. Una vez que llegamos bajé del auto y cuando vi era una gran mansión. Toqué timbre y me abrió una chica del servicio doméstico.
Xx: Si?
Hice una pequeña reverencia.
Em: H-hola, mi nombre es Emma, me contrataron para ser la niñera de la bebé.
Sonreí nerviosa.
Xx: Oh sisi, pasa.
Volví a hacer otra reverencia y entré a la casa me quedé boquiabierta al ver esta gran mansión por dentro.
Un ruido en las escaleras me llamaba mi atención y cuando puse mi mirada allí era un chico rubio, ojos miel, tez blanca pálida, labios gruesos y carnosos, nariz perfecta al igual que cara, supongo que tenía mas o menos mi edad ya que se veía muy joven, en sus brazos traía una pequeña niña, con un vestidito rosa, igual a ese chico que la cargaba.
Xx: Hola, tu debes ser...
Em: Emma, soy Emma.
Sonreí nerviosa.
Xx: Si, Emma, mi nombre es Jacob.
Emma: Es un placer conocerlo.
Jb: Igual el mío, ella es mi pequeña princesita, su nombre es Hyu Min.
Me puse a la altura de sus brazos donde se encontraba la bebé y le acaricie la carita suavemente mientras ella sonreía dormida.
Jb: Bien, ya que se conocieron... Debo irme a trabajar, vendré mas tarde.
Em: Esta bien.
Ambos nos sonreímos, el me dio con cuidado a la bebé, le dio un pequeño beso y luego me miró a los ojos.
Jb: Cuídala muy bien, por favor.
Em: Si señor.
Le regalé una sonrisa y el me la devolvió.
Em: Que tenga un buen día.
Jb: Tu igual.
Sonrió y se fue.
Dejé mi mochila en el sofá y a la beba en su mecedora, fui hacía la cocina y estaban las mujeres del servicio.
Xx: Señorita, se le ofrece algo?
Em: No hace falta que me trate de usted y si, quiero preparar el biberón para la pequeña Hyu Min.
Xx: Esta bien, si quieres yo se lo preparo.
Em: Esta bien, gracias.
Me quedé en la cocina hablando un poco con ellas hasta que se calentara la leche, una vez echo eso una de ellas llenó el biberón.
Em: Muchas gracias.
Xx: No hay de que.
Hice una reverencia y fui a la sala, la pequeñita estaba ahí extendiendo sus brazos riendo.
Em: Aquí traje tu biberón.
Me senté en el sofá y la tome entre mis brazos para luego darle el biberón. Una vez que lo terminó le hice el provechito y la hice dormir, acaricié su pequeño rostro que era igual al de su padre, luego la acosté en la mecedora y mire un poco de tele.
...
Ya eran las 12:40 am y la bebé despertó asique la tome entre mis brazos y pregunté donde estaba el baño, el cual ellas me lo indicaron. Era muy pequeñita, pero muy juguetona así que mientras la bañaba jugábamos un poquito. Una vez terminado el baño la sequé con su toalla de patito y la vestí con un vestidito amarillo. Volví a la sala con ella para dejarla en la mecedora y pedirle a una de ellas si podía hacerme la papilla, pero como vi que se quejaban y ya mi presencia no les agradaba prefería hacerlo yo sola.
Ya terminada fui a la sala, la senté en mi regazo y le di la papilla, ella sonreía y la comía felizmente. Ya dormida tomé mi libro de medicina y comencé a estudiar. Todo pasó tan rápido que ya eran casi las nueve de la noche, escuché la puerta abrirse, era el señor Jacob, me levanté de mi asiento e hice una reverencia.
Em: Buenas noches, señor.
Jb: Buenas noches, Emma.
Sonrió y miró a Hyu Min.
Jb: Wow, me sorprende esto.
Em: ¿Qué cosa, señor?
Jb: Es que cuando llegaba a casa las niñeras ya se iban por que ya no la aguantaban, pero veo que contigo se portó muy bien.
Em: Es un angelito, se portó muy bien.
Jb: Entonces, eres la indicada.
Sonreí y tomé asiento al igual que el.
Jb: Que lees?
Preguntó curioso al ver un libro en mis manos.
Em: Es un libro de medicina, eso estudio.
Jb: Oh, que bien.
Me sonrió y luego me miró al ojos a lo cual yo hice lo mismo.
Jb: Sabes, yo creo que tendrás que mudarte aquí, necesito que estés todo el tiempo aquí ya que trabajo.
Em: De eso quería hablar señor.
Aclaré mi garganta.
Em: Yo voy a la universidad en las mañanas y luego tengo libre, no puedo quedarme todos los días, esta vez me quede sólo por que es sábado.
Jm: Entiendo...
Em: Las vacaciones ya se aproximan, en ese caso si podré venir siempre, pero ahora no y más en días de exámenes.
Jb: Esta bien, entonces quédate aquí los fines de semana.
Em: ¿U-usted dice ahora mismo?
Jb: Claro, ¿Estamos en fin de semana no?
Em: E-es verdad.
Sonreí y luego tomé a Hyu Min que estaba llorando.
Jb: Es el primer día que cuidas a mi hija y veo que lo hiciste bien, serás una excelente madre.
Em: Muchas gracias.
Sonreí mientras mecía en mis brazos a Hyu Min para que se calmara.
Jb: Tranquila princesita.
Se acercó a ella dándole un beso en la frente y luego levantó su cabeza mirándome a mi, juntando nuestras respiraciones, por lo cual yo me sonrojé.