Capítulo 4: Escapando de mi casa.
Naomi
—¿¡Qué tal si… Tu escapas de la casa!?— Una pregunta retórica.
—Eh… no sé es muy arriesgado.— Supongo.
—Bueno el problema es tu vida social, ¿no?. Por qué no les demuestras a nuestros padres que te puedes mantener tu sola, mientras arreglo algunas cosas en los negocios de papá para que después vengas.— Exclama con cara de bobo.
—Idea absurda pero es la más fiable hasta ahora. —Riño.
—Hey, tampoco te estoy pidiendo que vayas a un bar gay y te pongas a bailar como mono en el tubo.— Carcajea un poco. Toma un vaso de agua de la nevera oculta que está en la esquina.
—Estúpido pero concuerdo contigo.—
PRRRRFFFFRF, Erick escupe toda el agua que estaba en su boca. Se empapa toda la camisa.
—JAJAJAJA, Erick eres todo un torpe.— Me rio pero el gruñe.
—¿He?, cof,cof,cof, pri…primera vez que concuerdas conmigo. Ajem.— Sigue tosiendo esta todo rojo casi no respira.
—Ya, ¿estás bien?.— Pregunto porque no ha parado de toser.
—Sí, si ya se me paso la loquetera. Ufff.— Voltea como reina de belleza después de caer por las escaleras lo que hace que me ría.
—Sabes que te amo mucho ¿no?.— Digo porque en estas instancias es lo único que me sube el ánimo.
—Yo también no sé qué haría sin ti.— Se le sale a ternura por los ojos.
—Ok, salgamos de aquí y preparemos mis maletas y un plan.—Digo determinada.
--- --- ---
Estando en mi habitación con Erick escogemos que es lo que se queda y lo que no, que me llevo y que no. Es complicado porque es obvio que no puedo vivir sin algunas cosas.
—¿Esto es importante?.— Pregunta desconcertado.
—Si es muy importante. —Aclaro.
—¿Qué es?. —Cuestiona entrecerrando los ojos.
—Es una bufanda única y exclusiva en su clase nada más se han fabricado dos en el mundo.— Digo maravillada al contemplarla tras dos años escondida en mi armario.
-Segura que la necesitas nunca te la he visto usar. La toma de mis manos para verla con detenimiento.
-Eh… si nada mas no la he usado en dos años no te preocupes.
—¡DOS AÑOS!, Naomi Evanlleline tienes un trastorno de acumuladora.— Grita con cara de inocencia.
—¡No soy acumuladora!, Soy coleccionista.— Fijo las diferencias.
—Coleccionista dices. —Dice con todo el sarcasmo del mundo.
—Realmente puedo apreciar cuan coleccionista eres al ver esta camisa llena de polvo que te vi usar hace tres años—
—Aun sirve.— Le arranco de sus manos mi camisa favorito de hace tres años.
—Pero esta mordisqueada por cucarachas y eso que no tenemos cucarachas en la casa.—Suelta una risita molesta.
—Bueno está bien, si soy acumuladora. —Confieso ante semejante descubrimiento.
—Tomaremos lo que uses diariamente y lo que no lo donaremos, ¿va?.— Pregunta motivado.
—Va.— Digo fatigada.
— Cinco maletas extra grandes más tarde—
Nos echamos en la cama destrozados, gracias a Dios que Erick tenía todo el día libre después de la pelea.
—Bueno ya tenemos las maletas pero ahora falta el plan. —Lo digo de manera pasible pero igual siento con los dos nos extenuamos a decir algo.
—Eh… vamos a no sé… no se me ocurre nada bueno.— Me dice frustrado.
—Hey animo no te preocupes, todo estará bien a dormir y lo hablaremos mañana. —Sonrió para calmar su frustración.
—Está bien. —Sonríe levemente.
—Hasta mañana, buenas noches, te amo mucho.— Lo dice desde lo más profundo de su alma ya que a Erick siempre le ha costado decir un “te amo”
—Yo también te amo, buenas noches. —Me despido de él y se va.
Camino hacia mi baño privado me desnudo y me meto en la bañera llena de agua caliente.
Hundiéndome en mis pensamientos, viene una idea hacia mí.
--->Debería hacer esto yo sola, no puedo meter a Erick en mis asuntos, él tiene que seguir con el legado, no digo que yo tampoco siga con el legado, sino que debo experimentar más en mi vida y volverme más fuerte en todos los sentidos así demostrarme que también puedo manejar responsabilidades más grandes que las que me darán.-
Ya limpia salgo del baño y procedo a vestirme pero no de pijama me visto abrigada ya que me iré, si hago algo lo haré ahora.
Tomo la maleta más preparada que contiene todo lo que necesito y bajo las escaleras suavemente.
Me percato de que mi equilibrio me fue arrebatado y caigo en los últimos escalones.
¡PUM!
—¡Ouch!, me duele mucho el trasero pero gracias al cielo que no paso a mayores.—
Me pongo –modo Ninja– agarro otra vez mi maleta y aseguro que no haya nadie. Caminando viendo hacia atrás no me doy cuenta de que atrás de mi hay una pequeña mesa y ¡BUM!. Tumbo un florero.
—Mierda la magia Ninja no está de mi lado.— Ahora me pongo –modo seria– camino hacia la puerta.
Abro la puerta lentamente y escucho que alguien abre una puerta del segundo piso. Cautelosamente cierro la puerta de entrada. Corro con mi maleta sin hacer tanto ruido. Llego hasta el portón de rejas elegantes que en pocas ocasiones cruzaba e inserto la llave y me voy de acá. Sin saber a dónde ir.
--- --- ---
Sigo caminando, son las once de la noche y aún no he encontrado adonde quedarme.
Prendo rápidamente mi teléfono para buscar un hotel, oh, hay un hotel cerca de aquí solo tengo…
—¿¡Caminar dos cuadras más!?.— Un tipo de mediana edad se me queda mirando con si fuera loca.
—Hola.— Digo aguantándome la risa.
Él se voltea y empieza a caminar rápido
—Jajajaja. No lo creo. Jajajaja. Dios que risa me da su cara inepto.—
Me sigo carcajeando en la calle casi sola, agradezco vivir en una ciudad segura.
—Bueno no hay tiempo que perder. —Camino con precaución.
Estando parada al frente del hotel tomo aire y entro. Hay una mujer como recepcionista me acerco a ella.
—Hola, Buenas noches, quisiera hospedarme en una suite.— Digo con una sonrisa.
—Buenas noches, una suite cuesta alrededor de 1000 dólares, una noche.— Me dice con tranquilidad.
La cara se me congela porque nada más tengo conmigo unos 10.000 dólares en efectivo.
—¿Y… una habitación?— Pregunto con preocupación.
Ella está escribiendo mucho en su ordenador, siento que mis pies se congelan.
—Unos…50 dólares a noche.— Me presenta una sonrisa pre-fabricada.
—Agh… tenga.— Doy el dinero me pregunta mi nombre pero no se lo puedo dar ya que mi primer apellido es Anthonyson y es mi reconocido…pues le doy el segundo.
—Me llamo Naomi Black.— Después de eso me da una factura y una peculiar llave con el número 21.
--- --- ---
Ella me dijo que estaba en segundo piso pero no la encuentro. Estaba caminando viendo la llave y no me percaté de que un chico estaba caminando.
¡PUM!
—Ouch. —Gruño.
—Ay.— Escucho un quejido muy…tosco.
—Perdóname estaba buscando mi habitación y no me di cuenta de que estabas caminand…—
Se me cógela la respiración siento como me voy congelando poco a poco de pies a cabeza ese chico es muy sexy. Alto, cuerpo atlético, blanco, cabello arreglado, ojos color turquesa.
—Ajem perdóname también, estaba despistado. —Con voz muy vigorosa me extiende la mano, la tomo y es muy grande comparada a la mía.
—Soy Harry mucho gusto, me besa la mano.— Trato de mantener la compostura.
—Soy Naomi un placer. —Las palabras salen solas de mi boca
—Disculpa, ¿sabes adonde queda la habitación 21? . De verdad ya quiero llegar a mi habitación.—
—Por supuesto.— Dice con voz seductora.
Arqueo una ceja. No sé si se me está tratando de insinuar pero me agrada.
Él aun sostiene mi mano, con toda naturalidad me guía, algo no me gusta.
—Eh… ¿Harry?.—
—Llegamos aquí esta. —Me presenta la puerta con una sonrisa.
—Gracias de verdad, gracias. —Trato de despedirme de él pero no sé de dónde saca un marcador y rueda mi manga hasta el codo y escribe un número telefónico.
—Llámame si necesitas otra cosa.— Me guiña el ojo.
—Está bien. Adiós.— Nos despedimos me aseguro de que este bien y entro a mi habitación.
Al entrar tomo aire respiro unas cuantas veces antes de cambiarme. Me siento en el suelo y dejo ir un suspiro.
---> ¡Naomi!, qué te pasa no puedes andar tropezando así con personas. Me refuto.
---> Pero personas muy bonitas. La parte carismática de mi empieza hablar.
---> Solo tienes que tener cuidado a quién tropiezas. La parte racional de mi sigue hablando pero decido no escucharla y me quito los zapato y me tumbo en la cama.