Capítulo 3: Decisiones imperiosas.

1114 Words
Capítulo 3: Decisiones imperiosas. Naomi He llorado por media hora y me canse de llorar. Así que abro el libro que tenía esta mañana, trato de enfocarme en lo que dice pero se me complica demasiado, de verdad hoy estoy fuera de mis casillas. En el libro llama mi atención una página que en la esquina está pintado de color morado, en lo que la abro y se dispara una hoja que parecía estar allí desde hace tiempo se me resbala de las manos por consecuente me estiro hacia donde se cayó, la abro y contemplo una escritura muy peculiar parece de una mujer, en lo que la leo tocan a la puerta de mi habitación. —Naomi, ¿estas allí?, por favor di que sí porque te he buscado en todas parte como un sicótico.— Grita frustrado por la voz sé que es Erick, no obstante, lo dejo pasar. De una cara de alegría pasa a una sombría en pocos segundos al ver la mía. —Na…Naomi ¿qué te pasó?, hace poco estabas bien. —Sus palabras salen con ansiedad. —Erick mis padres me confirmaron lo que Olga y tú me dijeron esta mañana, siendo sincera contigo escucharlo de sus bocas me devasto.— Me volteo para llorar un poco más de lo que esperaba. —Ay Naomi. —Escucho como corre y se acuesta conmigo para abrazarme. —Nao, por favor no llores te dije que si te vas a Dinamarca primero tienen que pasar primero sobre mí.— Diciéndome eso seca mis lágrimas y dulcemente deposita un beso en mi frente. —¿Te cuento algo que…quizás te anime?— Me pregunta conteniéndose cierta emoción. —Ok, solo por la posibilidad de que me anime. —Afirmo extenuada. —Bese a Olga y fue genial creo que si siente algo por mí. —Lo dice con poca picardía. —Ya lo sé. —Me rio porque me va a preguntar cómo. —¿Cómo lo sabes?. —Queda boquiabierto. —Yo te estaba buscando y abrí la puerta pero estabas a punto de besarla así que no dije nada porque sabía que esperadas ese momento desde hace tiempo.— El hecho le molesta y me revuelve el cabello. —Así que tú eras cuando escuche la puerta abrirse. —Sonrojado aun revuelve mi cabello. —¡Para!, si fui yo pero no te moleste.— Exclamo quitándomelo de encima. —Pero me avergüenza que me veas besar a una mujer. —Rueda los ojos. —Al menos me sirve de escuela. —Extenuó. —Tienes razón. —Dice con sarcasmo. Lo que me sorprende y volteo para verlo a los ojos. Me saca la lengua por consecuente hago lo mismo y nos reímos de lo inmaduro que somos. —Baboso.— —Llorona.— Me abraza y nos paramos para buscar a nuestros padres. --- --- --- Estando en la sala se siente una tensión lo que hace que mis manos suden. Nadie quiere romper el hielo. —Adorados, ¿de qué quieren debatir hoy?.— Pregunta mi padre como si fuéramos políticos. Mi hermano quiere gritarle pero lo detengo. —¿Por qué quieren mandarme inesperadamente a Dinamarca?. —Mi pregunta congela los ánimos. Hace un silencio infernal. —Nos preocupa tu vida social y no queremos que acabes sola, tu única amiga es Olga. –Susurra algo que Erick no alcanza escuchar pero yo si. (Por eso no he despedido a Olga).— —Y ustedes son los que me mantiene aquí clases en casa, cero amistades. ¡Porquería!.— Mi lenguaje irrespetuoso sorprende a todos. —Ahora sí, soy la que necesita una vida social, ya parezco a la idiota de rapunzel esperando que un hombre venga por mí. Idioteces solo quieren que nuestro dinero se multiplique exponencialmente para divagar en la vida derrochando con sus pretenciosas y caras fiestas a la que nunca me lleva. —No les importa en absoluto. Con la cara todo llena de furia, sintiendo el ambiente pesado Erick, mi mamá y mi papá se quedan estupefactos ante semejante dagas que lanzo a sus corazones. —Con la poca dignidad que ustedes, mis padres, deben pensar como me siento, sé que me aman pero esto no es amar, esto es… es… indignante.— Grito. —Lo que ella expresa es que no pueden mantenerla aquí por siempre, deben de dejarla salir más. —Erick traduce todas las cuchilladas que les di a mis padres. —Ya basta esto lo resolveremos a mi manera.— Dice mi mamá con una voz imponente ante el show que hicimos. —Tú te vas a Dinamarca y tú te encargas de las empresas de tu padre. Todo esto lo hicimos porque tu… tu…— No quieren decir algo importante. —Como sea tienes que pasar por encima de nosotros para logra tu objetivo.— Refuta Erick con un tono muy severo. —Como ustedes quieran saben que siempre se hace la voluntad de su mamá. —Aclara mi papá —Esto es indignante. —Gruñe Erick. —Esto no se va a quedar así les juro por mi alma inquebrantable.— Protesto y me llevo a Erick conmigo a una habitación secreta que tiene la casa que nadie sabe más que Erick y yo. Me siento en el cómodo sofá lleno de polvo mientras que Erick sigue caminando en círculos con las manos en la cabeza. —Oye ya basta vas a abrir un agujero en el piso.— Digo con un tono sarcástico lo que hace que Erick haga un puchero. —¿Qué piensas hacer? — Pregunta encogiéndose de hombros. —No he pensado nada, entiende que todo ha sido muy rápido.— Las palabras salen de mi boca como flechas. —No puedo irme y dejar todo atrás.— Declara Erick con un tono muy serio. —Bueno no lo hagas. —Digo con un tono muy divertido. Erick rueda los ojos fatigado. —Otro plan… (pone su mano en su barbilla)… No tengo nada muy concreto por ahora. —Insinúa. Estando los dos en aquel cuarto estrecho, frio con una bombilla colgando del techo con si estuviésemos en una sala de interrogatorios mafioso. Pensábamos en como librarnos de las garras de nuestros padres o más bien de las de mi madre. —Creo que se me ha ocurrido algo.— Cuando digo eso se le ilumino el rostro. —Presiento que será alguna decisión imperiosa.— Digo con dolor en el estómago. —Quizás te guste.— Una sonrisa maligna aparece en su rostro. Los dos nos vemos a los ojos sin decir nada sabemos lo que piensa el otro.
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