Capítulo 12: Cosas inesperadas.
Naomi
Me despierto sin saber dónde estoy hasta que llega a mi olfato un olor a hospital, me froto los ojos para ver como más claridad. Volteo y lo primero que veo es a Erick babeando sobre su hombro.
Deduzco que es trasnochó tomo su teléfono para ver qué hora es.
--->¿Qué?, son las seis de la mañana.¿¡Qué carajos!?, esta noche a pasado lento. Cómo si todo pasará en cámara lenta.
Me dispongo a chequear mi cuerpo, dos rasguños no tan profundos de oso, un tobillo roto y una marca de pata de oso en mi culo.
-Bien, felicidades oso marcaste tu territorio.- Expreso tratando de agarrar fuerzas.
-Hey no te muevas mucho que estás frágil. -Dice Erick con delicadeza en su voz aunque se haya desperezado de golpe.
-Bueno, ¿qué querías hablar conmigo en la tarde, antes que yo fuera al infierno y haya vuelto.- Trato de ser sarcástica pero más me duele recordarlo.
-Ha, bueno quería hablar sobre nuestro plan de acción. ¿Qué vamos hacer contigo?. -Expone acercando su silla hacia la cama de hospital.
-Ahora que estas en una condición algo inestable tengo que asegurarme de que aun seas un secreto y que a la vez te cuiden.- Su cara expresa seriedad, lo que me inquieta.
-Pero no como en casa, jamás quiero volver estar encerrada como en casa.- Digo con alteración en mi voz pero Erick me calma con un abrazo ligero acomodándose al lado mío en la cama.
-Jamás he dicho que vas estar otra vez como en casa.- Acaricia mi cabello.
-Entonces, ¿qué es lo que propones?. -Pregunto entrecerrando los ojos.
-Mira yo tengo una casa cerca del hotel adonde te hospedas, quiero que estés allí, mientras que te recuperas le diré a Olga que este allí contigo, sé que las extrañas.- Con picardía me regala una sonrisa cálida a lo que se la regreso.
-Bien pero yo también…(Me interrunpe)…-
-¿Quieres ser productiva?.- Pregunta sin desviar la mirada de la mía.
-Sí.- Asiento, reclinándome en la cama.
-Bueno, comenzaras de abajo hacia arriba, con tu inteligencia no tardaras más de un año estar donde estoy yo.- Cierra los ojos tratando de conciliar el sueño de nuevo.
-Quieres decir que trabaje en una de nuestras tiendas para demostrar lo que puedo hacer.- Digo sorprendida ya que suena que lo había planeado todo.
-Buena chica.- Dice cansado.
-Estoy de acuerdo.- Cierro los ojos para dormir.
-Pero, ¿por qué te fuiste a la boca del bosque?.- Lo que dijo me despabila.
-Porque… estaba persiguiendo a Kim ya que Zión quiere “estar conmigo”, así que me escucho salió corriendo la encontré besuqueándose con él, corrí pise mal, un oso me ataco y regrese. -Explico rápido para no ver la cara de enojo que tiene.
-Entonces es cierto lo que dicen.- Erick abre los ojos lentamente para verme una vez más.
-¿Qué?.-
-Me tiraron con los osos seis meses y volví completo.- Se le escapan algunas carcajadas.
-Si eres inepto.- Ruedo los ojos acomodándome al lado de él.
-Cómo tú.- Replica.
Un sueño acogedor nos arropa a los dos en segundos nos quedamos dormidos.
***
Ha pasado un mes del aquel encuentro con ese oso.
Dure, dos semanas en el hospital, no tanto por los rasguños si no por el tobillo roto. Me ha costado caminar pero ya estoy en marcha.
Desde hace un mes no veo a mis “amigos” por así decirlo, me he mudado a la casa de Erick y recientemente estoy con Olga. No sé cuál es la excusa que habrá usado Erick para traerla acá pero me alegra estar acompañada una vez más.
-Olga, hoy iré a la entrevista de trabajo a una de las tiendas de nuestra familia.- Grito en la puerta de entrada.
-Está bien, Nao. Te esperaré.- Me grita Olga con su voz melodiosa, que se alcanza escuchar en cada rincón de la espectacular casa.
-Adiós.-
Despidiéndome de Olga, cierro la puerta me dispongo caminar ya que no veo necesidad de usar el carro, la tienda está relativamente cerca.
--->Ok, voy hacer un recuento carpeta, teléfono, llaves, diner…
-Agh, estoy otra vez, ¿por qué siempre me tropiezo con la gente?.- Gruño.
Me doy cuenta de que he tropezado con un hombre se me hace muy familiar.
-Perdóneme, yo la ayudo a recoger las hojas.- Me advierte, quedo paralizada unos segundos, de pronto empiezo recoger las hojas.
--->Extrañamente ese hombre se me hace familiar.
-Perdone, ¿Cómo se llama?.- Pregunto algo nerviosa, con el corazón empezando a acelerar el hombre abre la boca para hablar.
-Me llamo Zayn, ¿Por qué la pregunta?.- Usa su voz seductora a la que me niego caer.
-Porque su apariencia se me hace familiar.-Digo de manera firme y controlada, tomo los papeles de sus manos; me paro acomodo mi uniforme. Lo miro, algo en él no está satisfecho pero no me importa.
-No se va a despedir.- El tono de decepción lo acompaña.
-Un gusto en chocar con usted.- Le muestro una sonrisa y doy vuelta.
-¡Su nombre!.- La emoción de este hombre no se acaba, volteo y tengo su cara casi plantada en la mía.
-Naomi.-
-Mucho gusto en chocar con usted.- Me devuelve mis palabras.
***
-Buenos días vengo a presentarme para la entrevista de trabajo. Con cordialidad me dirijo hacia la recepcionista, la cual parece nerviosa por tenerme cerca.
-Su…su nombre por favor. Titubea al decir esa oración creo que está a prueba esto es interesante, ya con esta ventaja tengo seguro el trabajo.
--->Pues, claro, inepta tu familia es dueña de una extendida franquicia de cafeterías. Me replico con obviedad.
-Naomi Black.
Teclea mi nombre sin embargo los resultados que muestra la computadora son sorprendentes, temblado dice que soy muy buena, que ya uno de los gerentes dijo que soy especial.
--->Agh, esto es obra de Erick.
Al final término siendo gerente de la tienda y lo más fantástico es que no tuve que hacer nada.
-5 días después-
-Agh, no sé nada de mis amigos. Frustrada salgo de mi oficina y comienzo a atender clientes para ver si cambio de humor.
Tic, tic, tic.
Las campanitas de la puerta principal resuenan en toda la tienda.
-Ah.- Un suspiro sale de mí a ver quién es.
-¿Zión?. -Pregunto emocionada, es decir, encantada de ver a quien tengo en frente.
-Naomi. -Dice con frialdad.
-¿En qué puedo ayudarte?.- Pregunto, sintiendo como mis pies se congelan, mi corazón latiendo a mil.
-¿Puedo invitarte a un evento que vamos a hacer junto al grupo?.-
Su pregunta me ha dejado de piedra la última vez que estuve en un “evento” casi muero.
-Si, por supuesto pero de que se trata.- Me emocione tanto que se me salieron las palabras de la boca.
--->Nao, ¿qué te pasa?, esta no eres tú.
-Es una piscinada, más que todo es para ponernos al corriente.- Siento como está sufriendo por dentro, algo quiere decir que no puede.
Nos quedamos mirándonos fijamente a los ojos y se asegura de que no haya nadie en la tienda y me besa.
Al besarme sus labios cálidos acarician a los míos, rozando mi lengua a su labio inferior me deja recorre su boca.
Al hacer eso me agarra más de la cintura diciéndome que lo estoy haciendo bien y que aprendí del mejor. Devorándome los labios me quedo sin aliento. Sintiendo sus labios me recuerda la pasión con que me beso por primera vez
Me alejo, lo veo, a los ojos, con la pasión recorriendo nuestros cuerpos, me está diciendo algo con la mirada que no lo logro comprender.
-Perdóname, yo solo te quiero a ti, solo que esa maldita me beso, ebrio sin la vista acorde me deje llevar y aunque cuando la besaba sentía que te engañaba, así que me aleje y corrí te quería buscar pero no te conseguí. -Relata lo sucedido.
-Creo que me estoy enamorando de ti. -Susurro a su oído.
Inesperadamente me abraza, siento la calidez de su cuerpo arropando a la mía, transmitiéndome algo indescriptible.
Viéndonos a los ojos digo…
Tic, tic, tic….
Es un cliente… en el acto nos separamos a tiempo me pongo detrás de mostrador.
-Es a las 2:00 p.m. mañana. Guiñándome el ojo se despide.
--->No sé si ir.
--->Si vas a ir.
Pensando en lo sucedido atiendo a los clientes tratando de enfocarme pero se me hace imposible.