Cristian se encontraba en su oficina, apoyado en el escritorio de madera oscura, con la mirada fija en la pantalla del monitor donde brillaba un mapa interactivo con los nombres de los principales accionistas de CIA. Afuera llovía, y el sonido de las gotas golpeando los ventanales parecía acompañar el peso de sus pensamientos. Roberto, estaba sentado frente a él con una tablet en mano y un cuaderno lleno de notas, subrayados y esquemas. —¿Tienes la lista completa? —preguntó Cristian sin apartar la vista del monitor. —Sí, señor. He rastreado a dieciocho accionistas minoritarios que, en conjunto, representan aproximadamente el 20% de las acciones. La mayoría no tiene vínculos emocionales con la empresa, solo invirtieron por estrategia financiera. Podrían vender… si les hacemos una buena o

