CAPÍTULO XIX

1971 Words
EDDY. 3 de Marzo 2021 No seguí los consejos de Paimon, me aferre a querer experimentar esto solo sin ayuda de nadie, me detuve en el HappyBar en donde el ballet parking me abrió la puerta al salir y tomo las llaves de mi flamante cámaro para llevarlo al estacionamiento. Había una fila un tanto larga, con gente esperando entrar, al parecer tenias que hacer reservación si no querías esperar tanto tiempo, ya que otras personas llegaron y solo con decir su nombre y dar una propina al cadenero pasaron sin problemas. Intente darle una propina de 500 pesos al cadenero, pero el no accedió reafirmando que debía tener reservación o esperar a que hubiera mesas disponibles. En parte lo entiendo por ser viernes, día en que todos los oficinista, universitarios, amigos y prácticamente todo el mundo, salen a distraerse y a pasarla bien un rato después de una larga y pesada semana. Ni hablar tendré que esperar el tiempo que sea necesario ya que no llevo prisa, no hay nadie quien me espere en casa. — Hola ¿estas formado para entrar?. — — Si, ya llevo unos 20 minutos esperando. — — ¿Vienes solo?. — — Si, ¿porque?. — — Yo también y la verdad veo que hay una fila muy larga, ¿te importa si entramos juntos?. — Su pregunta me cayo de raro, dos personas solas haciendo fila para entrar a un bar en viernes era mucha coincidencia. — ¡Eres tu Paimon!. — — ¿Soy que?, perdón pero no estoy entiendo nada. Si no quieres esta bien no te preocupes.— — No, no, no no es eso perdón, creí que eras otra persona. — — Ok, esta bien. Te voy a saludar con un beso en la mejilla como si me estuvieras estado esperando. — Me pareció algo muy extraño, pero accedí gustoso. Era una mujer muy bella, pelirroja, ojos coquetos, sonrisa divina y un cuerpo que se veía muy bien trabajado, parece que en sus ratos libres entrenaba en algún gimnasio, su altura casi era igual a la mía. Una belleza asi era imposible no admirarla de pies a cabeza. — ¿Y que haces un viernes en la noche sola?. — Conteste con una sonrisa después de su beso en la mejilla, que me provoco muchísimas cosas después de tanto tiempo sin contacto físico con una mujer. — No quiero hablar de eso en estos momentos, lo único que te puedo decir es que me acabo de divorciar hace unas horas y lo ultimo que quiero hacer es llegar a la casa donde viví tantas cosas con mi ex-esposo. — Fue una pregunta que la incomodo pero sin embargo la contesto con mucha facilidad y con un tono de voz como si estuviera fastidiada del día tan pesado emocionalmente que tuvo. — ¿Y tu?. — — Prácticamente lo mismo, me divorcie de mi departamento y eh decido salir y distraerme, conociendo gente nueva y creo que mi noche ah empezado muy bien. — No debí bromear con lo del divorcio porque al parecer no le gusto demasiado mi broma y giro su rostro en varias direcciones intentando disipar ese momento incomodo. — Bueno, creo que sera una noche interesante, casi no tengo experiencia en esto. — — No te preocupes, yo tampoco creo que ambos nos podemos ir ayudando. — — Ya nos contamos nuestras cosas, y todavía no sabemos nuestros nombres, creo que fui un poco descortés al pedirte que entráramos juntos sin antes presentarme. Mi nombre es Lorena Gutiérrez, ¿y tu?.— — Eduardo Valdés. — — ¡Que!, eres el escritor de Los Celos, La chica del metro, Impostora, Tu vida y mi vida. — — Así es, soy yo. — Conteste con una sonrisa de oreja a oreja, y con un poco de pena. — Perdón es que no conocía tu rostro ni como eras físicamente, siempre imaginaba tu rostro, tratando de recrearlo en base a tu estilo literario, mira. — Dijo Lorena sacando el ejemplar de Tu vida y mi vida que llevaba dentro de su bolsa. — Vaya creo que tienes un excelente gusto. — Dije bromeando esperando no molestarla esta vez. — Porque nunca has dado entrevistas, ni tienes f*******:, i********:,t****k o twitter. — — No me gusta dar entrevistas y las r************* no son lo mio. — — Pues deberías porque a los lectores nos gusta conocer a quienes redactan historias fantásticas y mundos desconocidos para nosotros.— — Eso mismo me puse a pensar y creo que empezare a involucrarme mas en eso. — — Genial, oye ¿te importaría firmar mi libro?. Tengo todos pero este es el que me fascina, de donde sacaste esta historia, la primera vez que la leí no pare de llorar e incluso días después me llegaba a acordar y lloraba de nueva cuenta. — — Por supuesto que no, tienes pluma. — — Claro, si aquí tienes. — Dijo Lorena muy emocionada y temblorosa saco un bolígrafo color n***o de su bolsa. — Contestando a tu pregunta, no sabría decirte exactamente de donde salio la historia pero fue una idea que nació de la nada y poco a poco fue tomando forma hasta convertirse en lo que es ahora. — — La eh leído 3 veces y esta es la cuarta. — — Me da mucho gusto saber que mis libros les gustan a la gente a tal grado de leerlos tantas veces. — El cadenero interrumpió nuestra conversación y nos invito a pasar, ya que tenia una mesa para 2 personas libre. No se cuanto tiempo paso pero al menos ya habíamos ingresado al lugar, las luces prendían y apagaban por todo lados, unas de color rojo, rosa, azul y verde, había humo en todo el lugar, música de daft punk empezaba a contagiarme el ritmo de lose yourself to dance, uno de los meseros nos encamino hasta nuestra mesa. — Esta es su mesa, tomen asiento por favor en un momento mas les tomo su orden. — Comento el mesero. Lorena y yo hicimos caso y tomamos asiento en la mesa que nos fue asignada, me sentina muy a gusto, el lugar parecía muy tranquilo, ideal para conversar y pasar un rato agradable. Ambos nos miramos uno al otro y asentimos con la cabeza, por un momento el tema de conversación parecía haberse esfumado. — Y tu a que te dedicas Lorena. — — De hecho soy reportera, espero algún día ser la primer persona en entrevistarte. — — Bueno, creo que esto cuenta como entrevista, — Dije bromeando, a lo que ella también le causo gracia. El mesero regreso y ambos pedimos whisky en las rocas, no tardo mas de 5 minutos y regreso con nuestros tragos y cacahuates salados y enchilados como botana. Yo bebí deprisa el vaso de whisky en cambio ella se lo toma mas despacio ya que parecía muy fuerte para su paladar, llame de nueva cuenta al mesero y nuevamente pedí whisky en las rocas. Por su parte ella pidió vodka con arándano ya que era mas dulce a su paladar. — Disculparme Eduardo lo que pasa es que no estoy acostumbrada a tomar y el whisky es bastante fuerte para mi. — Creo que me equivoque al escoger la bebida por ella, si esto fuera una cita de verdad creo que ya tendría bastantes puntos malos. — Discúlpame tu a mi, di por hecho que te gustaba lo mismo que a mi. — — Se nota que tu tienes bastante bien entrenado tu paladar porque ni gestos hiciste al tomarlo. — — Ja, ja, ja, la verdad es que si me gusta mucho tomar y en especial la cerveza pero nada que me pueda afectar o que se me haga vicio.— Pasaron las horas y el alcohol comenzaba a quitarnos el pudor, al punto que Lorena subió a la mesa y comenzó a bailar sobre ella mientras maldecía a su ex pareja. Tuve que sujetarla para que no fuera a caerse, ella me abrazó e intento besarme a lo que no supe como reaccionar y alcé la barbilla pero comenzó a besar mi cuello, lo que hizo que mi piel se erizó provocando una inevitable sensación de placer. — Vamos a otro lugar Eduardo, llévame a tu casa y házmelo. — —No sé si hablaba Lorena o el alcohol era el que hablaba por ella. — Pedí la cuenta y tomé su mano hasta llevarla a las afueras del lugar, donde pedí mi auto al ballet. —¿Y que conduce escritor Eduardo?. — — Un camaro rojo 2016. — — Creo que ese auto no va con su personalidad. — — ¿Y que auto va conmigo?. – — No sé, quizás un Jetta o un Vento. — — Puede que tengas razón. —Contesté sonriendo, mi auto llegó y como todo un caballero abrí la puerta del copiloto y Lorena subió con algo de dificultad, conduje sobre insurgentes hasta reforma. Llegamos a mi departamento y subimos por el elevador mientras tomaba a Lorena de la cintura ya que se tambaleaba de un lado a otro. —Cielos, que lugar tan lujoso. — Dijo Lorena al entrar. — ¿Y si va de acuerdo a mi personalidad o tampoco?. — —Quizás lo vea en tu habitación. — Cargue a Lorena hasta llegar a la habitación para acostarla suavemente en la cama mientras está vez nos besamos sin pudor. — ¿Te digo un secreto.? — — ¿Apenas nos conocimos y ya empezamos con secretos?, muy buen inicio pero claro, cuéntame. —Ahora veo que eres quien dices ser y yo también lo haré, mi verdadero nombre es Eleonor. — Me causó mucha impresión que me revelará su nombre pues fue aquel que Paimon me pidio que lo recordara. Besé su frente y ambos nos recostados, el sueño la estaba venciendo y no quería aprovecharme de la situación así que la abracé hasta que entró en un profundo sueño y la cubrí con una cobija. Eran las 2 de la mañana y era muy temprano para dormir, me levante de la cama para ir por una cerveza. —Lo ves Eddy, el destino tarde o temprano se cumple. — — Se cumple porque seguramente así lo planteaste. — — Ella tenía que conocerte esta noche, descansa Eddy. — Bebí 3 cervezas mientras admiraba la vista de la bella ciudad de México a través del ventanal. Al día siguiente Eleonor despertó antes y preparo el desayuno, esto no era un encuentro casual o de una sola noche aunque no tuvimos sexo pero se hubiera marchado en cuanto tuvo la oportunidad. Escuche los pasos que se aproximaba a la habitación y fingí que estaba dormido todavía. —Buenos días, no sabía que los escritores durmieran tanto tiempo. — Beso mis labios dulcemente y con eso no pudo haber empezado mejor el día. —Me dormí más tarde que tú. — —Discúlpame creo que deje mucho que desear anoche como compañera de tragos coquetos. — —No pasa nada, será en otra ocasión. Claro si quieres que nos volvamos a ver. — — Me demostraste que eres un caballero y un hombre encantador, como podría dejarte ir. Pero me gustaría que fuéramos con calma, creo que ayer me afectó un poco el alcohol, por lo regular no suelo comportarme así de aventada. — —¿Y como fue que decidiste ir al happy bar? . — —Todo fue muy extraño el día de ayer, yo pensaba ir al RobsDrinks por recomendación de una compañera del trabajo pero por alguna razón no lo vi y seguí hasta llegar al Happybar. Tu tuviste algo que ver verdad. — Dijo Eleonor con un tono sarcástico. —Me has descubierto, fui yo. —
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