Kevin siempre había parecido un caballero. Aunque le gustaba coquetear con las chicas de la empresa, nadie habría imaginado que pudiera comportarse como una bestia. —¿Por qué me miras así? —preguntó Kevin, visiblemente nervioso—. ¿De verdad crees lo que ella dijo? No es así en absoluto. —Debe haber algún malentendido, Alayna —intervino Olivia, incapaz de creer que Kevin fuera capaz de algo semejante. Aunque no llevaba mucho tiempo en el Grupo ST, Kevin tenía una buena reputación en la empresa. Era cierto que era un mujeriego, pero Olivia jamás había escuchado que hubiera hecho algo tan grave. —Lo vi con mis propios ojos. Y como temía que este maldito bribón no lo admitiera, también grabé un video —dijo Alayna, molesta. Al notar que Olivia no le creía, sacó su teléfono y reprodujo el v

