—¿Addison?— La expresión de Alayna cambió de inmediato. Casi se levantó de la cama. —¿La directora general del Grupo SG, esa de la que me hablaste antes?— Olivia asintió, desconcertada. No entendía de qué hablaba, su mente seguía atrapada en la imagen de Edward abrazando a Addison. —¡Maldita sea! Es cierto que los hombres fiables son tan raros como los cerdos voladores—. Alayna apretó los puños; el crujido de sus nudillos sonó con fuerza. —Primero lo de Viola, que nunca terminó de apagarse, y ahora aparece esta Addison. ¿No que no le gustaban las mujeres? Una tras otra se le acercan, y todas sabiendo que tiene novia. ¡Son demasiado descaradas!— —Debe de ser su exnovia…— murmuró Olivia con el rostro sombrío, interrumpiéndola. Si no hubiera escuchado a Addison hablar de su pasado con E

