La familia Campbell tenía demasiada influencia en Nanjing. Si Edward realmente quería quedarse con Emma Jones, ella no tendría más opción que ceder. —¿No puedes pensar en el lado positivo? Si Edward supiera que los dos niños son suyos, no habría dudas de que te pondría a ti y a los niños en primer lugar. El malentendido entre ustedes se acabaría también—. —No es tan sencillo —replicó Olivia, frunciendo el ceño. —Entonces dime, ¿cómo piensas? ¿Qué esperas de Edward?—. Alayna se enderezó, seria, era la primera vez que no la apoyaba ciegamente. —Siempre dices que Edward es injusto contigo, que te exige demasiado. Pero ¿tú has sido justa con él? Ni siquiera sabe que Emma es su hija—. Olivia se quedó en silencio. La sala se llenó de un aire denso y callado. Pasado un rato, Alayna se levan

