El hombre comprendió de inmediato lo que significaban aquellas palabras y el miedo se apoderó de él. Se arrastró torpemente hasta cubrirse con la manta, dejando fuera únicamente un par de ojos asustados. El silencio volvió a la sala. Olivia respiró con alivio, aunque su estado de ánimo seguía siendo complicado. Se giró hacia Edward. —¿Por qué estás aquí? —El empleado de mi empresa atropelló a alguien. Vine a comprobarlo, no vaya a ser que alguien aproveche la oportunidad para difundir noticias que perjudiquen a la compañía —respondió él con seguridad y cierto tono de intimidación. Olivia, que llevaba demasiado tiempo sin involucrarse en el trabajo, no sabía que el Grupo ST contaba con un equipo especial de relaciones públicas para esos asuntos, y creyó realmente que había acudido a re

