No importa cuál sea la verdadera razón, en una familia rica y noble la decencia siempre debe estar por encima de todo. Hablando de su hija, Bentley dejó entrever un leve orgullo. —Olivia ha sido seria y responsable desde joven. Su capacidad de trabajo no tiene ningún problema. Es sólo que el ambiente laboral en el país es diferente al del extranjero, después de todo. Parece que el señor Campbell le ha brindado mucha ayuda. —Es porque ella es excepcional —replicó Edward, recordando aquella entrevista en la que Olivia aseguró con firmeza que alcanzaría el objetivo de rendimiento en dos meses—. No la he ayudado mucho y, si lo he hecho, ha sido sólo el cuidado normal que un jefe debe tener con sus subordinados. Sus palabras sonaban razonables, pero no eran lo que Bentley esperaba oír. Frun

