Olivia dejó de escuchar las palabras de consuelo de Alayna y se encerró en su habitación. —¿Qué pasa con mamá? —preguntó Emma, desconcertada, sin saber nada de lo que ocurría en Internet. —Emma, el nuevo padre que encontraste no es bueno. Voy a buscarlo ahora mismo para dejar las cosas claras —respondió Alayna con firmeza. —¿Tiene que ver con Edward? —Emma abrió los ojos con preocupación y decidió seguirla. Alayna era una persona de acción. Entró a su habitación, se cambió de ropa y, sin dudar, sacó a Emma con ella en medio de la noche. —¿Vamos a ver a Edward? Este no parece el camino a su casa… —dijo Emma, apoyando la mejilla en la ventanilla del coche. —Definitivamente no voy a perder el tiempo con ese tramposo. Es inútil hablar con él. —¿Entonces a dónde vamos? —A su amigote, el

