Olivia salió del cementerio con Emma después de pasar un rato en silencio junto a la tumba. Justo antes de llegar a la entrada, distinguió a una figura familiar. La mujer vestía un sobrio conjunto gris y su maquillaje, mucho más ligero que de costumbre, casi la hacía irreconocible. —¿Tía?—. La expresión de Olivia cambió al reconocerla. Scarlett levantó la cabeza y la miró con desdén. Su carácter seguía siendo tan áspero como Olivia lo recordaba. —¿Por qué esa cara de sorpresa? ¿Acaso no puedo visitar a tu madre?— —No quise decir eso... Gracias, tía—. —Déjate de formalidades—, replicó Scarlett, pero pronto se dio cuenta de la presencia de Emma. Se quedó un instante desconcertada antes de preguntar torpemente: —¿Es tu hija?— —Sí—, respondió Olivia, asintiendo. —Emma, ella es tu tía ab

