4. Sydney

1736 Words
Taylor se ofreció de llevarme en su auto a la cafetería donde se hizo frecuente encontrarme con Carly para desayunar cuando quedábamos. Recordé ese día en la calle, cuando me salvó de ser atropellada, estaba tan absorbida por lo que sentía que ni siquiera objeté cuando Taylor me subió a su auto. Me quedé dormida y lo siguiente que supe fue que desperté en la casa de Emma. Me visitó al otro día, yo estaba tan destrozada que ni siquiera pude levantarme de la cama para mirarlo. Pero continuó yendo cada día después de ese. —Ahora puedes hablarme sobre por qué no quieres darle una oportunidad a Lehman—dijo Taylor, mientras conducía. Sonreí al volverme hacia él. —Yo no dije eso. Taylor se rió. —Eres más transparente que el aire, Syd. Incliné mi rostro para ver mis manos con timidez. Quería esforzarme mucho para deshacerme de eso, porque todos sabían exactamente el momento en que me habían ganado. Miré por la ventana cuando me dispuse a contestar lo que realmente pasaba por mi mente sobre entrar a esa universidad en específico. —La Sra. Young mencionó que solo el 36% de los que aplican a Lehman son aceptados. No sé si mi promedio sea suficiente. —¿De qué estás hablando, loca? —se echó a reír de nuevo, y yo no pude evitar corresponderle porque su risa era tan contagiosa—. Recuerda que me enseñaste tu promedio, eras una nerd completa. Sonreí. La biblioteca no solo me sirvió para esconderme de mis tíos. Los estudios fueron mi escape durante mi segundaria. Era más fácil perderme en las interminables horas de estudios que en el dolor por las palabras crueles de mis tíos. Y con la meta de salir un día de Kansas con la cabeza en alto, me gradué con honores. —No tengo dinero para eso—respondí finalmente. —Sabes que podría ayudarte con eso. —Sabes que jamás voy a aceptar tu dinero. La expresión de Taylor cambió de inmediato. —La colegiatura no es tan cara como en otras universidades Syd. Y ya no tienes que enviarles dinero a tus tíos. ¿Por qué te detienes? Fruncí el ceño, yo no le había hablado de ese tema a Taylor. —¿Cómo supiste sobre eso? Suspiró pesadamente. —Emma me lo dijo. Syd, no sigas dando excusas para darte la oportunidad de cumplir tus sueños finalmente. —No es eso, yo solo… no sé qué me pasa. —Tienes miedo, yo entiendo eso. Pero que eso no te detenga. Syd, cree en ti misma y en lo que puedes lograr—Taylor se estacionó del lado contrario a la cafetería, y entonces me miró—. Eres una chica maravillosa. Le sonreí. —Gracias Taylor. Él me devolvió la sonrisa. —Si estás realmente agradecida, date una oportunidad y aplica para Lehman, no pierdes nada con intentarlo, Syd. —No vas a parar con eso, ¿verdad? —enarqué una ceja. —Sabes que no lo haré. Estaré hablando con la Profesora Young—estrechó los ojos y me señaló con su dedo índice—. Te lo advierto. Rodé los ojos, pero inevitablemente me reí. —Lo haré, lo haré. Lo prometo. Taylor bajó su dedo acusador y solo se quedó ahí, sonriéndome suavemente, con sus dulces y habituales ojos azules sobre mí. Me giré hacia el frente y rompí el repentino y extraño momento. Entonces lo oí carraspear. —Estaba pensando que podríamos salir esta noche. Es la primera vez que tengo una noche libre desde hace meses, quería divertirme. Ladeé mi rostro para mirarlo de nuevo, ocurriéndoseme una buena idea. —Eso suena bien. De hecho, hoy es mi noche libre en el trabajo, podemos salir con Emma y Liam. Conozco un buen sitio. ¿Te parece? Cuando Taylor se volvió hacia el frente, noté su algo extraño en su rostro, pero, aun así, asintió y sonrió. —Suena divertido. Pero dime algo, ¿hay alcohol en ese lugar? —Es una posibilidad—me reí—. ¿Por qué la pregunta? —Si salimos con Emma necesitaré mucho alcohol para soportarla. Me reí. Taylor no disfrutaba de Emma y su excéntrica personalidad, aunque yo la hallaba divertida y carismática. Desde que vivía con ella comencé a divertirme de verdad. —No te preocupes, Liam va a estar y la distraerá—le guiñé un ojo. —¿Y quién lo ayuda a él? Sonreí mientras le dedicaba una mirada negativa. —Ya me iré, Carly debe estar ansiosa pensando que algo me ocurrió. Ese momento Taylor volvió a mirarme fijamente. —Jamás saldrás lastimada mientras estes conmigo. A causa de sus palabras, recordé las promesas que me hizo Wyatt sobre jamás hacerme daño, cuando me decía que me quería siempre a su lado. Cuando estaba con Taylor era fácil olvidar que había hombres con el poder de herirme tanto como Wyatt. Desvié mi rostro y abrí la puerta. —Nos vemos esta noche. —Hasta entonces, Syd. Mientras cruzaba la calle me devané los sesos en buscaba de la llave del candado que aseguró todos los recuerdos que tenía de Wyatt en mi mente, pero no tuve éxito. En el momento en que nos encontramos de nuevo, supe que localizó la llave, y así como la primera vez que puso sus ojos sobre mí, no pude dejar de pensar en él. Sacudí mi cabeza y decidí excluir a Wyatt de nuevo, por lo menos mientras tuviera que verme con Carly. Miré hacia arriba y le eché un vistazo al letrero de Pastry & love, la cafetería, a la vez me detuve para oler los deliciosos aromas que se mezclaban en mi nariz. La cafetería estaba cerca del trabajo de Carly, así que era perfecta para ella. —Por aquí cariño—me llamó Carly, saliendo por la entrada principal de la cafetería, me sonrió con emoción—. ¡Tengo una mesa! Le sonreí en respuesta a su emoción y la seguí adentro. Esa cafetería solía estar llena de personas, sobre todo en la mañana, por lo que sospeché que Carly hizo malabares para conseguir una mesa vacía. La mesa estaba junto al ventanal, mi lugar favorito. —Cariño, tienes que creerme cuando te digo que estoy agradecida con ese Taylor por cuidar de ti. Pero no confío en él. Es una conexión directa con el innombrable. Sonreí ante el primer comentario de Carly al sentarnos en la mesa. —Es suficiente con el estar agradecida. Ella rodó los ojos, para nada convencida. —Cambiando de tema, ¿cómo te fue ayer en tu visita a la universidad? ¿Te gustó? —enarcó una ceja sugestivamente—. ¿Viste un chico guapo que llamara tu atención? Vi un hombre guapo que robó toda mi atención, pero no fue precisamente en la universidad. Le había prometido a Carly no ocultarle nada de nuevo, no si se trataba de algo realmente importante. Pero si quería convencerme de que Wyatt ya no era importante para mí, debía dejar de pensar y hablar sobre él. —Lehman es una universidad intimidante. Carly asintió comprensivamente. —Eso hacen las universidades cariño. Pero eres una buena estudiante, podrás con ello. —Fui una buena estudiante, hace 6 años—miré por la ventana, sintiendo dolor y disgusto cuando recordé a Wyatt de nuevo, no debí permitirme estar tan cerca de él de nuevo—. Por lo visto, ahora ni nunca aprenderé de mis errores. ¿Cómo voy a sobrevivir a la universidad? —¿Por qué lo dices? No tiene sentido lo que dices. Cuando me volví de nuevo hacia Carly, su estrecha y suspicaz mirada estaba estudiándome. Pero una de las chicas que toman las órdenes apareció de repente. —¿Ya decidieron que pedirán? —Dos Sándwiches, un jugo de naranja y el otro de fresa—dijo Carly, y entonces me miró—. También tráeme un café cargado, para habla con esta niña necesito cafeína para concentrarme. Rodé los ojos con una sonrisa cuando la chica asintió y luego se fue. —¿Vas a intentarlo, no es así? —me preguntó. —Sí, voy a aplicar para Lehman. Carly aplaudió alegremente. —¡Estoy tan orgullosa de ti! Me reí. —Cálmate por favor, ni siquiera me han aceptado. —El primer paso no siempre es fácil de dar. Estoy orgullosa de ti por intentarlo cariño. La chica de los pedidos volvió con nuestros sándwiches y nuestros jugos. Sándwiches era lo único que comía cuando no tenía suficiente dinero para algo más, pero todavía eran lo que más me gustaba. —¿Has sabido algo de Norah o John? —preguntó Carly, luego de darle el primer bocado a su sándwich de atún—. Es que todavía me impresiona que no te hayan llamado más para pedirte dinero. No es propio de una bruja como Norah. Una noche cometí el error de contarle a Emma sobre ese problema personal, ella no tenía filtro en esa boca excéntrica, terminó diciéndoselo a Carly y por lo visto, a Taylor también. —Lo último que me dijo fue que no necesitaba más de mi dinero—me encogí de hombros. —No puedo creer que me lo hayas ocultado, Sydney. Pude haberla dejado en su sitio. ¿Cómo se atrevió? Y pensar que estuviste pasando tanto trabajo por eso. Miré mi sándwich, recordando parte de mi vida desde hace un mes, agradecida de tener la oportunidad de comenzar un nuevo camino sin tener a mis tíos como un pesado yunque en mi espalda. Sonreí, pensando que los ángeles guardianes existían. —Por cierto—mencionó Carly—. Te recuerdo que no debes hacer planes para navidad, prometiste que pasarías ese día con nosotras. También es el… —El cumpleaños de Molly, lo sé—me reí—. Estas recordándome eso desde hace meses. —Ahora tienes tantos amigos que temo que te olvides de mí. —Son solo Emma, Liam y Taylor. —Luego entrarás a la universidad y te convertirás en una universitaria liberal y fiestera que me va a olvidar porque me he convertido en una vieja. Me reí de nuevo, mirando su dramatizada expresión trágica. —Te equivocaste de profesión, debiste ser actriz. —Seguro hubiera sido una muy buena actriz—ella me guiñó un ojo.
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