Luego de haber descubierto que el Doctor Lucas y mi padre trabajaron juntos, hablamos un poco sobre él y si trabajo. El Doctor me había dicho que no habían intercambiado muchas palabras mientras trabajaron juntos. Pero si me hablo sobre el trabajo de mi padre y sus descubrimientos importantes. Al final de repente el doctor parecía tener mucha prisa por que yo saliera de su oficina. Así que, solo le pedí algo para aliviar mi garganta, no insistí en la conversación sobre mi padre y me fui a mi habitación.
Ya eran más de las 3:00 de la tarde, por lo que sabía, los entrenamientos ya debieron haber terminado. Esperaba que Caroline tocara mi puerta de un momento a otro, siempre íbamos juntas a comer. El medicamento que el doctor me había dado me había hecho sentir mejor. Había probado mi voz y ya casi podía volver a hablar normal. En lo que pasaba el tiempo me había quitado mi pantalón y me había quedado en ropa interior sólo con mi camisa negra que me llegaba solo un poco más abajo de mi cadera. Estaba en mi cama observando la caja extraña que había traído conmigo cuando Jev me encontró. Cuando de repente escuche la puerta. Me levante y abrí sin mirar a Caroline, escuche como cerraba la puerta en silencio
- Entra- yo camine hacia el baño para buscar mi pantalón, para ponérmelo y así poder salir juntas a comer- solo deja que me vista y nos vamos a….
Cuando salí del baño, para mi sorpresa “y no la primera” era Jev. Miraba mis piernas descubiertas, intenté taparme con el pantalón que tenía en mis manos, pero no lo logré.
- Porque siempre abres la puerta de ese modo- Jev lucia de muy mal humor- Acaso no te importa que te puedan ver así? Y si hubiera sido Will? O Caleb? O cualquier otra persona que quisiera lastimarte?
- Qué haces aquí?- comencé a ponerme rápidamente el pantalón mientras él me miraba cautelosamente - porque siempre terminas en mi habitación?
- Escucha ayer no tuvimos tiempo de hablar sobre lo qué pasó…- el rascaba su cabeza en la parte de atrás, parecía no tener muchas ganas de discutir.
- Seguramente eso fue porque me sancionaste a mí y a Candice no- aún estaba molesta por su decisión injusta- cuando todos vieron que ella fue quien primero rompió las reglas.
El me mira sin ninguna reacción en su rostro. Se sienta en mi cama y sube los pies tranquilamente.
- Porque no te sientas- había puesto sus brazos detrás de su cabeza para apoyarla- y hablamos más tranquilamente.
- Porque no me interesa hablar de algo que ya paso- pongo los ojos en blanco- ahora vete!
- Bien- se levanta y se acerca a mi con solo dos pasos- ayer tú no necesitabas que alguien te defendiera. Y al final quien peor salió fuiste tú.
“Crees que improvisó en los entrenamientos? Se perfectamente con anticipación que haré cada día. Tú terminaste con una lesión en tu cuello, crees que hoy en las batallas los demás no tomarían ventajas sobre eso? Porque crees que te sancione a ti y a Candice no? Era porque ella solo tendría una marca ridícula en su frente, pero tú estarías en desventaja de los otros.”
No sabía que decir. Solo me quede allí mirándolo.
- Ademas, tengo que decir, que aún me debes una- de repente sus ojos brillaron- ayer me disparaste mientras me distraías con tu boca.
- Yo no te pedí que me besaras- sin darme cuenta el me había acorralado contra la pared y ahora ponía sus brazos a ambos lados de mi, impidiéndome salir.
- No lo vocalizaste- su cara está a centímetros de la mía y siento como pone su mano en mi espalda para acercarme a él- pero todo tu cuerpo me pedía lo contrario.
- Ahora tampoco te lo estoy pidiendo- le dije, pero sentía como todo mi cuerpo temblaba y mi corazón se aceleraba- Aléjate!
- De la misma forma que ayer- sentía su aliento rosando mis labios- tú cuerpo me pide otra cosa.
Nos besamos, su mano me apretaba contra su cuerpo y su otra mano estaba detrás de mi cuello. Mis manos estaban en su cabello y lo besaba tan desesperadamente, sus labios eran tan suaves y a la vez podía sentir la aspereza de su barba queriendo salir. El hizo que giráramos y llegamos hasta la cama. Se acosto sobre mi sin dejar de besarme. Enrede mis piernas en las de el y él continuaba besándome, yo quería sentir más y más sus labios. Pero sentía que podría desmayarme en cualquier momento, me faltaba el aire y como si él hubiera escuchado mis pensamientos, se alejó.
- Debo irme- el solo se levantó y caminó hasta la puerta- no debería dejarme llevar así.
- Que? - el no podía estar hablando enserio, entonces solo vendría cada vez que quería, me besaría y luego se iría porque se arrepintió- No puedes hacerme esto! No puedes besarme cada vez que quieras y luego tratarme como si no pasara nada.
- Te recuerdo - el lucia algo molesto y triste a la vez- Que fuiste tú quien me pidió que te besara la primera vez.
- Perfecto,- eso me molesto mucho más- si sales ahora, por esa puerta, sin hablar conmigo sobre esto qué pasa entre nosotros… entonces… - pesaba cuidadosamente lo que diría y seguramente me arrepentiría.
- Entonces?- el lucia cansado y no había sido hasta ese momento que había visto que tenía algunas ojeras debajo de sus ojos.
- Entonces- debía decirlo - no vuelvas más aquí, no vuelvas a intentar hacer como que te intereso… si sales ahora, entonces no te vuelvas a acercar nunca mas a mi.
El solo se quedó allí mirándome, sus manos se habían cerrado en puños. Abrió su boca como para decir algo, pero la volvió a cerrar. Entonces camino hasta donde mi, puso su mano en mi mejilla.
- Entonces… así será- miraba mis labios y luego mis ojos- será lo mejor para los dos.
Dijo esto y salió cerrando la puerta detrás de él.