Capítulo 9

1085 Words
Estuvimos algunos minutos en silencio mientras mis lágrimas cesaban . -Porque no me dejaste allí?- le pregunté a Jev. El me miro como si no estuviera hablando enserio. - Crees que soy un monstruo? - parecía molesto. - No, es solo que… - pensaba en porque debía estar aquí, porque no podía tener una vida normal- no sé cuál es la razón por la que sigo viva, o la razón por la que quisiste salvarme. A veces pareces odiarme más que a nada en el mundo, es como si mi presencia cada día te hiciera la vida más difícil. -Tú presencia es difícil para mi…- dijo eso mirándome a los ojos. -Porque? - Perdí a toda mi familia- aparto su mirada- cuando llegue aquí, me prometí que no sentiría afecto por nadie. De esa forma no sufriría de nuevo como cuando mi familia murió. “Pero cuando te encontré, no tuve el corazón de dejarte allí. Cuando estuviste a punto de morir, nadie quería hacerse cargo de ti; decidí hacerlo yo. Ese día sentí que había roto mi promesa. Ese día casi mueres y nadie nunca lo supo, solo yo estuve allí escuchando tus gritos, mientras alucinabas por la fiebre. Estuve toda la noche luchando con tu fiebre y cuando por fin bajo el color de tu cuerpo; dejaste de tener esas alucinaciones. Yo me sentí tan feliz y en ese momento me di cuenta que de alguna manera me había apegado a ti, sentía afecto por ti y yo no quería sentir eso por nadie. De ese momento en adelante si te ocurría algo, sería insoportable para mi.” Ahora podía entender porque su actitud era tan cambiante. Y casi sentí pena por el. Puse mi mano en su hombro. - Gracias- el me miro a los ojos- Gracias por todo, Jev. - No tienes que agradecer nada- su rostro ahora no tenía ningún gesto- solo he sido egoísta, solo por miedo a sufrir otra vez. El camino hasta el lugar por donde habíamos subido y me tendió la mano. - Ven - su rostro era serio- té acompañaré hasta tu habitación. Bajamos y caminamos juntos en silencio. Él caminaba con pasos seguros, pero podía ver que su mente estaba a mil kilómetros de aquí. Cuando llegamos a mi habitación comenzamos a subir los escalones que estaban frente a la puerta. -Gracias - comencé a agradecerle- por acompañarme hasta… Cuando una voz desesperara me interrumpió. - Isabell? - era Will y lucia un poco miserable- tuve miedo de que te hubieras ido o te hubiera pasado algo. El paso por el lado de Jev y subió los escalones para darme un abrazo. Me apretaba con fuerza y mis manos estaban atrapadas. Desde ahí podía ver a Jev, que lucia mucho más molesto que de costumbre. - Will… a dije casi sin aire- no puedo respirar… - Lo siento- se aparto rápido- estas bien? Siento tanto haberme pasado contigo… Al decir eso colmo la paciencia de Jev. - Acaso no te había hecho una advertencia ya Will?- dijo Jev parándose entre Will y yo- acaso no te dije que mantuviera tus tácticas de conquista al margen de Isabell? - Y quien eres tú para pedirme eso?- Will era media cabeza más bajo que Jev- no tienes ningún derecho a pedirme que me mantenga lejos de ella, o es que tú la quieres para ti? Es eso Jev? Para que, para hacer que muera como toda tu familia? Jev lo golpeó en la boca, yo solo podía ver desde allí, Jev no me dejaba moverme de detrás de él. - Mantente lejos, Will! - Jev dijo eso - ella no quiere nada contigo. Abrió la puerta de mi habitación y entro junto conmigo. Cuando estuvimos adentro nos encontramos con Caroline acostada en mi cama. Sus ojos estaban muy abiertos y una sonrisa comenzaba a aparecer en su rostro cuando vio a Jev. - Hola… Jev- dijo ella lentamente y se sentó- no esperaba que llegara visita. - Debes ir afuera Caroline - Dijo Jev con voz autoritaria-tú hermano necesita ayuda. El solo se separó de la puerta y Caroline se apresuró a ponerse sus zapatos. Me dio un abrazo y me susurró en el oído. - Luego me cuentas todo- salio a todo prisa. Jev, se sentó en la cama, y puso su rostro en sus manos. - Porque hiciste eso?- decidí preguntarle cautelosamente . -Will necesitaba eso- dijo sin mirarme- debe aprender ya que no es un niño de 15 años. - ahora levanta su mirada hacia mi-Además eso le ensañará a respetar y no besar a nadie sin su consentimiento. - De acuerdo- me senté a su lado- en eso tienes razón. Pero debes saber que Will y Caroline son los únicos que han sido amables conmigo aquí. Aunque la amabilidad de Will haya sido motivada por otra cosa. Nos miramos por unos segundos. Y él habló: - De acuerdo- puso los ojos en blanco- mañana me disculparé con los dos. Hoy no! - Eso es suficiente para mi- sonreí triunfante. - Ahora busca tu collar para mostrarte cómo abrirlo- dijo el sonriendo un poco como respuesta a mi sonrisa. Saqué una de las cajas que tenía debajo de mi cama. Y allí, en la misma bolsita que me había entregado Jev, estaban el collar y la caja plateada. Se lo entregue en sus manos y él comenzó a manipularlo hasta que el corazón abrió. Era pequeño, pero se podían ver claramente las imágenes. En una imagen había una mujer de cabello largo color n***o, Justo como el mío. Era muy hermosa y su sola imagen me hacía sentir una calidez. En la otra imagen había una foto mía con un hombre. En la foto estábamos abrazados y sonriendo, el hombre tenía gafas y barba. Su cabello era color castaño claro y sus ojos eran azules, tenía una bata de médico donde podía ver su nombre “Dr. John Hallock” Así que por fin podía ver quienes eran mi familia. En mi mente la imagen de la mujer solo se quedó como eso, una imagen. Pero la foto del hombre, se transformó en algunas imágenes alto borrosas. Y en el recuerdo de un sueño recurrente. “Corre Isabell, corre”. Solo podía escuchar esas palabras, seguidas de unos desgarros de ropa y piel. Podía sentir mis lagrimas caer y mi respiración acelerarse, porque sabía que esto no era solo un sueño. Este era el último recuerdo que tenía antes de despertar aquí.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD