Me había sorprendido la forma fría en que había hablado del gatillo. La puntería había sido otra sorpresa. Había algo que se asomaba en mi mente. Una habitación oscura, sonidos de armas disparando, tiros al blanco, y una hoja de puntería perfectamente perforada por balas en los puntos indicados.
- Escucha- me distrajo Will- quédate aquí, solo quedan dos en el otro equipo. Tú y yo en el nuestro. Cuida tu espalda, yo iré desde arriba.
- Bien!- asentí y cubrí su espalda mientras él salía.
Me quede allí agachada apuntando al campo abierto y de vez en cuando giraba para ver detrás de mi. Comencé a escuchar unos pasos, así que me moví silenciosamente, mis pasos eran extremadamente silenciosos. Este día me seguía sorprendiendo, por mis cualidades descubiertas. Me moví hasta un contenedor abandonado, quería flanquear el contenedor para asegurarme que no había nadie al otro lado. Comencé a moverme lentamente, para al final salir rápidamente y encontrarme con un arma de frente a la mía.
Era Jev.
- Will no volverá- su rostro era serio como de costumbre y aún me apuntaba con su arma- estás sola.
El bajo su arma y camino hacia a mí hasta acorralarme contra el contenedor. Puso uno de sus brazos a un lado, para que yo no pudiera correr y en su otro brazo descansaba su arma, abajo. Mi arma estaba abajo también, pero aún yo tenía ambas manos en ella. El acercó su boca a la mía.
- Tienes miedo? - me pregunto a centímetros de mi boca.
- No y tú? - mi voz era fría, sabía que él me besaría y esa sería mi oportunidad. Así que lo deje besarme, además quería sentir sus labios otra vez.
Me beso, pero esta vez solo fue un rose gentil con sus labios, cuando se separó, su respiracion y la mía eran irregulares. Pero tome fuerzas y subí mi arma hasta su abdomen.
- Jamás confíes en el enemigo- dije eso y hale el gatillo dos veces, llenándolo de pintura verde.
Y me fui corriendo hacia el lugar donde estaba la bandera. Estaba solo a diez pasos desde estaba el contenedor.
Cuando estaba a punto de llegar a la bandera, apareció Candice.
- No te dejare llegar a ella - ella me apuntaba con su arma y yo le apuntaba a ella con la mía- te haré quedar como una perdedora.
Ella dispara una sola vez, y siento como su bala de pintura da en mi oreja. Yo me volteo hacia el lado izquierdo que es donde me ha dado su bala. Al tocar mi oreja, me duele solo un poco en el lóbulo, puedo ver que no tengo pintura, pues solo me roso.
- Candice!- La llamo antes de volver a voltearme para mirarla.
- Dime perdedora- dice ella y puedo escuchar una sonrisa de satisfacción en su voz.
- Creo que debes mejorar tu puntería- me volteo de un solo movimiento y disparó dos veces al centro de su pecho llenándola de pintura verde.
Me apresuro a tomar la bandera, y escucho gritos de nuestro equipo. Todos nos habían estado observando desde arriba, podía ver a Jev a un lado del contenedor aún, solo a pasos de nosotras. Sus ojos me observan con curiosidad y confusión. De repente puedo ver que su mirada se distrae por algún reflejo. Yo miro a la dirección que él mira y puedo ver a Candice apuntando su arma hacia mi, con cara de loca.
- Candice! No lo hagas!- grita Jev corriendo a impedir que ella me dispare luego de haber acabado el juego.
Ella lo ignora, y hala el gatillo dos veces. Una de las balas de pintura pasa a mi lado cerca, pero la otra me da en el centro de mi cuello. Puedo sentir el dolor inmediatamente, comienzo a toser fuerte, me doblo y siento que me ahogo. Juro que la haré pagar, por eso. Aún con dos tiros falló, pero yo no fallare. Jev llega a mi lado arrastrando a Candice del brazo.
-Estás bien? - me pregunta Jev, sin ni siquiera tocarme.
- Oh vamos - dice ella maliciosamente- son solo balas de pintura, no pueden doler tanto.
Así que no deben doler tanto, maldita. Yo haré que te cuestiones en realidad si duelen o no. Aún sostengo mi cuello con una mano, me levanto hasta quedar derecha; aún tengo mi arma en mi mano derecha.
- Eso… crees- mi voz era entrecortada- entonces… descúbrelo por ti misma!
Levante mi arma y desde la corta distancia en la que estaba le disparé Justo en el medio de su frente. Todos se quedaron en silencio, Jev solo me miraba con rostro de “que esta pasando”. Yo lancé mi arma al suelo y comencé a irme. Aún me dolía el cuello y estaba segura de no poder hablar por varios días.
- Isabell - me habló Jev con voz autoritaria- estás suspendida de los entrenamientos hasta nuevo aviso.
Me volteé para mirarlo, no pude decir nada, así que solo intenté decir la frase más corta que pudiera.
- Como… diga Profesor- dije eso y seguí mi camino.
Estaba molesta, había entrado por las puertas enormes de la caverna donde vivíamos. Caroline me alcanzó y luego le siguieron los demás de nuestro equipo. El chico que me había ayudado más temprano a ponerme el chaleco anti balas se acercó a mi también.
- Estuviste increíble Isabell- el me dedico una sonrisa- quizás podamos conocernos mejor. Que te parece si vienes a practicar conmigo en las tardes. Escuche lo de tu suspensión.
Yo solo asentí,aún sentía que mi voz no llegaría.
- Bien! - dijo el muy animado- entonces nos vemos mañana.
Se fue, saludando con su mano. Caroline me miraba con ojos inquisitivos.
- Asumo que estás siguiendo el plan- sonríe- Caleb Jones es uno de los más guapos de aquí. De seguro servirá para darle unos muy buenos celos a Jev.
En este momento no me importaba Jev, cada vez me molestaba más con el. Acaso estaba jugando conmigo. Hoy en el entrenamiento me beso y luego se puso en mi contra y hasta me suspendió. Él había visto que Candice lo había hecho primero y no dijo nada. Si sigo acercándome a ese hombre me volveré loca con sus cambios de personalidad.